Cruzando la estepa

¡Me voy a la Patagonia! No era consciente de lo que es la gran parte de la Patagonia (la más grande, la parte Argentina), es una planicie vacía. No hay árboles, no hay arbustos que pasen el metro de altura, casi no hay ni colinas (descontando los Andes, claro), no sé ve vida salvaje y casi no hay civilización. La Patagonia argentina cubre 800 000 km², en la que viven solo 1.900.000 de personas. Mi paisaje de los últimos días han sido rectas eternamente largas rodeadas de estepa y de vez en cuando alguna estación de servicio o estaciones extractoras de petroleo.

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La razón de este paisaje son los Andes. La Patagonia en la zona chilena y la zona de argentina situada a los pies de los Andes, es totalmente diferente, verde, con mil lagos y llena de vida. Pero la creación de los Andes provocó que todo la tierra a su alrededor crease una enorme planicie, lo que provoca grandes ráfagas de viento muy fuertes. Añadido a que la enorme cordillera hace de pared natural y no dejan pasar las nubes con lluvia provinientes del Pacífico, dan este paisaje único.

Pero la estepa patagónica guarda grandes tesoros, y posiblemente el mayor es su costa. La fauna marina que en ella vive es de las más ricas que hay en el mundo. Así que a medio camino de Buenos Aires y la frontera de Tierra del Fuego, paré en Puerto Madryn. Como ciudad no tiene nada, me recordaba muchísimo a cualquier típico pueblo turísitico de Mallorca, aunque con 75.000 habitantes. Pero la sorpresa es lo que la rodea, está ubicada al lado de multitud de colonias de fauna marina. Es vecina de la Península Valdés, patrimonio de la humanidad por ser un parque donde se ubican grandes colonias de animales marinos. Cada año recibe multitud de ballenas, orcas, delfines, lobos marinos, elefantes marinos o pingüinos, que lo usan como parada entre migraciones. Y un poco más al sur de Puerto Madryn está Punta Tombo, la mayor colonia de pingüinos Magallanes del mundo, donde se han llegado a contabilizar hasta casi 1.000.000 de pingüinos.

ImagenLo que se ven en la foto son lobos marinos, están en época de reproducción, así que se ven muchísimas crías. Cada lobo tiene un harén de entre 4 y 17 hembras, y durante esta época tiene que fecundarlas a todas y defender su territorio de los otros machos. Cada macho puede llegar a perder 12 kg por día, follar y pelear todo el día, pues cansa.

Vale la pena hacer esta parada de camino al sur, dependiendo de la época del año, tendrás posibilidad de ver colonias de animales raramente avistables. Y tras ese parón seguí bajando hacia el sur, ahora me encuentro en la ciudad más al sur del continente, Rio Gallegos. Como ciudad no vale nada, es como un barrio típico de Estados Unidos, de los que se ven en las películas o series, pero construido hace cuarenta años y que no se ha cuidado muy bien. El 97,649% de las casas no supera los dos pisos, las calles y aceras son muy anchas y no hay mucho coche. Digo aceras, pero la mayoría son gravilla, tierra o aceras rotas, y como curiosidad, no hay semáforos de peatones. En realidad desde que salí de Buenos Aires, casi no he visto, así que a veces es un poco confuso cruzar la calle. Hasta que le coges el truco, que es hacer batallas de miradas con los conductores. Quien aguanta más la mirada directa, puede pasar antes que el otro. Yo soy bastante bueno, para que negarlo… Una cosa que me ha gustado de Rio Gallegos, es que está lleno de perros callejeros, que son muy majos, y la ciudad está llena de bebederos y comederos que les deja la gente (los señalizan y todo, para que no se les moleste o se puedan dañar).

Ah, y hace un frio de cojones, salí de Puerto Madryn con 34º y he llegado aquí con 2º. He ido en búsqueda de un gorro para el frio, pero como según ellos es verano, todo lo que se vende es ropa de verano… De momento voy con mi palestino a modo de pañuelo en la cabeza, así que ahora estoy a la búsqueda de un gorro, o un parche para el ojo y decantarme por la vida pirata. Lo que encuentre antes, maracará mi imagen de las próximas semanas.

Y hoy me toca irme a dormir pronto, que mañana a las 5.30 hay que estar en pie para ir a hacer autostop. Porque tras haber recorrido 2.700 km en cuatro días, ¡al otro lado espera el Fin del Mundo!

Precios:

Entrada a Península Valdés 130 pesos = 11 euros

Habitaciones de hostal compartidas entre 80 y 110 pesos = entre 7 y 10 euros

Vocabulario.  Hoy expresiones:

me bancaron – me jodieron

el coso – mi traducción: la mierda esa

copado – muy guay

macanudo – cojonudo

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