¿Hacia dónde? Po payan

Llegar a Colombia desde Ecuador, no es fácil. Para empezar, en la actualidad, sólo hay un paso fronterizo que se considere viable. Y para llegar hasta él y a la primera población de Colombia, se necesitan tres cambios de vehículos. Al bajar del primer bus, me asocié con Koran, un psicólogo/agricultor turco, pues es necesario coger varios taxis y si puedes compartir el gasto, mejor. Si hubiese habido algún otro viajero, le hubiésemos propuesto unirse al grupo, pero éramos los únicos. Seguir leyendo “¿Hacia dónde? Po payan”

Tontás XIX

Mis últimos días los pasé en Otavalo, al norte de Ecuador. En esta pequeña localidad se realiza el mercado de artesanías andinas más grande de Sudamérica. Estuve en él, pero tampoco me impresionó. Era muy grande, pero encontrabas lo mismo que en cualquier mercado boliviano, sólo que el doble de caro… Seguir leyendo “Tontás XIX”

Quito

Llegué a Quito con Alberto y Luis, y nada más ver un mapa de la ciudad y que te digan cuánto tiempo se tarda en llegar a los sitios, asusta. Es muy grande. Tiene más de 2,5 millones de habitantes, lo que es la ciudad, sin contar área metropolitana. Y está enclavada en medio de un valle, lo que la hace muy alargada. Y esa es la clave para las distancias enormes. No tiene metro, pero como otras ciudades, Lima, tienen líneas de buses que se asemejan mucho. Tienen carriles exclusivos e itinerarios rectos.

Vista de Quito, desde la Basílica Gótica
Vista de Quito, desde la Basílica Gótica

Es, junto a Cusco, la ciudad colonial más bonita, de las que he visto. Para mí es como una mezcla de La Paz y Cusco. Hay muchas casas de colores subiendo las colinas, como la ciudad boliviana, pero a la vez tiene ese centro histórico muy bien conservado y calmado de la capital incaica. Aunque he de decir que prefiero las otras dos, sólo he pasado dos días en Quito (en las otras, más de seis días) y sólo he pisado su centro histórico. Y es que ultimamente venía cansado de ciudades, así que he disfrutado el tiempo que he estado en Quito y punto. Y encima es más barata que el sur del país.

Quito en el fondo del valle
Quito en el fondo del valle
Paseando por QUito
Paseando por QUito

La capital y Ecuador en general, no son tan ruidosas y eso se agradece mucho. Pasan un poco más del turismo, no hay tanta masificación como en algunas partes de Perú. Me acerqué a una agencia de turismo, para preguntar por expediciones a la selva. Pero al final lo he descartado, ya no tengo dinero y mínimo son 200 dólares, más ir hasta allá. Y soy consciente de que aun me queda un mes por Colombia, que no es barata. Me sabe mal, pero hay que ser realistas. Eso sí, Luis y Alberto me han invitado a Guatemala cuando quiera, así que aplazo la visita a la selva para otro viaje 😀

Última cena con Luis y Alberto
Última cena con Luis y Alberto

Algo más al norte, fuimos a cruzar la línea del ecuador. Con un solo paso (en mi caso un salto), dejas de estar en invierno, para estar en verano. Y junto a la línea está el monumento de la Mitad del mundo. Se erigió en conmemoración de la primera medición que se hizo de la línea ecuatorial, en ese mismo sitio, por parte de Charles Marie de la Condamine, a principios del siglo XVIII. Simplemente dando la vuelta al monumento, vas pasando por todos los punto cardinales.

Cruzando la línea del Ecuador.
Cruzando la línea del Ecuador.

Ese mismo día los dos guatemaltecos tomaron camino hacia Bogotá, desde donde cogerán su vuelo de vuelta a su país. Mientras yo me quedé en Quito preparándome una cena a base de zumos, pues en el hostel había licuadora, algo indispensable en estos países.

Disfrutando de mi cena frutal
Disfrutando de mi cena frutal

Próximo destin,o el pueblo de Otavalo, donde me estaré unos días, antes de ir hacia Colombia.

Hoy va de guitarras:

Baños en activo

Tras estar unos días en Puyo y adentrarme un poquito en la selva, me vine a Baños.

La selva amazónica, cerca de Puyo
La selva amazónica, cerca de Puyo

Aquí cada día alucinas con el Tungurahua en acción, 5.000 metros de volcán. Cuando oyes el sonido de un trueno, te giras para ver salir la nube de humo. Y la zona es preciosa, perfecta para trekkings, la mejor zona de Ecuador para el rafting y todo rodeado de valles verdes a más no poder. Y el pueblo es espectacular, rodeado de cascadas y sobre una alta meseta, que se eleva sobre el rio Pastaza.

Baños
Baños

El problema está siendo el tiempo.  La niebla lo cubre todo (apenas he visto una vez el volcán al completo y eso que estamos a pocos metros) y la lluvia no para. Y la previsión da este tiempo durante más de dos semanas, de aquí al caribe Colombiano (ano = agujero del culo por donde sale la mierda), así que no tengo escapatoria. Todo por culpa del huracán Bertha, en el Caribe, que está funcionando como un ventilador y está enviándonos toda esta mierda en forma de nubes y lluvia. Aún así, he intentado aprovechar lo que he podido.

Hice una ascensión para llegar al mejor mirador, “los ojos del volcán” y allí conocí a Rogelio, el encargado del refugio. Se ve que se emociona siempre que aparece alguna persona. Me estuvo enseñando fotos y videos del volcán, evacuaciones, explosiones, el cráter… El volcán entró en erupción en 1.999, después de casi cien años sin actividad y desde entonces, cada cierto tiempo, expulsa materiales (tha’s what she did?). Acabé quedándome un buen rato y comiendo una trucha, que cría el mismo allí en la montaña, pero al final no llegué a ver el volcán despejado. Y el camino de vuelta fue largo, porque tomé otro sendero y me perdí varias veces. Esta es la mejor foto que pude tomar…

Volcán Tungurahua en acción
Volcán Tungurahua en acción

Al volver a Baños quedé con Luis, el chico con el que visité Cuenca, que acababa de llegar con un amigo, Alberto. Acabamos colándonos en un tour nocturno, que era una mierda, pero como no pagamos nada y nos dieron té de canela con ron… Y al día siguiente teniamos planeado bajar todo el valle, hasta la selva, en bici. Pero con la lluvia que caía, decidimos irnos toda la mañana de termas. Viendo que el tiempo empeora a partir de mañana, me iré con ellos hacia Quito.

De hecho, la lluvia ha creado unas cuantas estúpidas distracciones, a falta de otras cosas. Por ejemplo, hemos estado un buen rato en un polideportivo, viendo como unos viejos bailaban para mantenerse en forma. O dando vueltas buscando el menú que más nos apeteciera.

En fin, camino a Quito.

Precios:

Zumo natural de 700 cl = 1 dólar

Batido natural de 700 cl =1,25 dólares

Menús, entre 2 y 3 dólares. 2 platos y zumo natural

700 cl de cerveza casera = 3,5 dólares (la tontería de que medio litro y un litro cuesten 2,5 y 5 dólares…)

Coca-Cola de 400cl = 1 dólar

Hoy música que me recuerda a gente y buenas épocas:


https://soundcloud.com/vullaka/vullaka-rmx-queen-vs-illbilly

Tontás XVIII

Ahora mismo me encuentro en Baños, a los pies del volcán Tungurahua. Que no es que esté activo, es que saca una columna de humo de más de 2 kilómetros. He subido una colina, para poder verlo mejor y fuera de la ciudad se notan pequeños movimientos de tierra. También se oyen explosiones y luego puedes ver bolas de humo subiendo hacia el cielo (estaría bien que subiesen hacia el suelo, vaya coletilla de frase más estúpida).  ¿Por fin ha llegado el momento de mi muerte? Un poco decepcionante, esperaba que fuese una paliza de pandilleros, por alguna cosa que dijese. Mañana quiero hacer algún trekking que me lleve bien alto y poder verlo mejor, hoy estaba algo nublado. En fin, aqui varias noticias:

http://www.andes.info.ec/es/noticias/declaran-alerta-naranja-zonas-aledanas-volcan-tungurahua.html
http://www.elcomercio.com/actualidad/volcan-tungurahua-ceniza-actividad-sismica.html

Llegué al Amazonas, pero tras estar dos días allí, no conseguí ninguna expedición que entrase de verdad en la jungla. Sólo me ofrecieron entrar un poco en la selva, algo que hice yo por mí mismo sin tener que pagar. Así que probaré en el norte, que se adentran mucho más en la selva y es más barato. De momento he encontrado hasta 200 dólares, por estar 4 días, tengo que pensarlo y regatear una vez en Quito…

Puyo, la frontera con la Amazonia
Puyo, la frontera con la Amazonia

1. Los peruanos y ecuatorianos desayunan muy pronto, entre las 6 y las 7. Pero lo que me alucina, es lo que desayunan. Se meten entre pecho y espalda (que expresión taaaan castiza) una sopa, un zumo y un plato de arroz con pollo. A las 6, ¿estamos locos? Yo lo intenté un día, que me dirigí al mercado bien decididó a probarlo, antes de la excursión a Gocta. Entramos con Juliet en el mercado y al ver y oler todo aquello, salimos corriendo. Por favor, las 6 de la mañana… También me ha pasado alguna vez, que mientras yo me desayuno el zumo con tostadas o similar, se están bebiendo a mi lado un buen litro de cerveza. A eso de las 8 de la mañana y no una o dos veces.

2. Aquí, en Ecuador el equipo más famosos de fútbol se llama Barcelona y es de Guayaquil. Pero no sólo tiene el mismo nombre, también el mismo escudo y equipación del original.

E

3.  Nombres que me he encontrado en la última semana: Hitler (conducía mi bus), Galaxy, Cúcumber (con acento), Washington o Byron. Molan, ¿eh? Yo llamaría a mi hija, Galaxy Hitler.

4. En los buses te encuentras cualquier cosa, además de conductores con nombres de dictadores. Suben a vender multitud de cosas, casi como en el tren de las afueras de Buenos Aires. Me encontré con un álter ego de Pedro Piqueras (por cierto, ¿de verdad han echado a Hilario PIno por unas imágenes de Soraya Sáez?). Este vendedor, ataviado con una bata de médico, narraba las noticias como si de grandes catastrofes se trataran. “Entérese de la espeluznante tragedia que ha sufrido una familia de Cuenca…”. También nos ha acompañado un vendedor de  medicamentos. Vendía pastillas para proteger el hígado y contra la impotencia, todo en una, que el mismo probó allí mismo. 30 minutos de discurso, con gráficos y alusiones a Jesucristo. Eso es un visitador médico decente y no lo que nos encontramos en Europa. Visitar consultas médicas y farmacias, menudas tonterías hay que aguantar…

5. Tanto en Perú como en Ecuador existen las Chifas. Es una mezcla rara entre un restaurante chino y uno ecuatorian/peruano. Pero son más caros que los otros restaurantes y ninguno es regentado por chinos. Pueder comer de primero Wan-tan frito y de segundo ceviche.

6. Para acabar, explicar mi experiencia de autostopista, hasta el momento, en Ecuador. He tenido historias contradictorias que me han explicado, unos viajeros me han dicho que no es seguro y otros que es muy fácil y seguro… Así que volviendo del parque nacional Cajas, como total teníamos que parar el bus en plena carretera. Decidí probar suerte y sacar el dedo a pasear (that’s what she said). Ni 30 segundos, el primer coche para y nos lleva hasta Cuenca. Y ya en Riobamba, me dirigía a la estación de buses, para ir hacia Baños. Pero escuché a unos señores que estaban cargando una camioneta, que iban a Puyo. Así que les pregunté si me podían llevar y acabé viajando en una camioneta de televisiones, dirección a la selva.

Hoy monográfico musical de Zero 7:


En el momento adEcuador

Días movidos, de un lado para otro y de repente, aparecí en plena selva Amazónica. Es lo que tiene cuando el autostop funciona, no sabes dónde vas a acabar el día.

Pasé dos días en Máncora, una de las mejores zonas para hacer surf, del mundo. Me gustó caminar kilómetros por la arena, para llegar a sitios dónde no había nadie, sólo enormes pajarracos marinos. Pero me cansó un poco la cantidad de fiesta que había en el pueblo y los precios. Estoy aprendiendo que para ser surfista, primero hay que ser rico, pues todas las zonas aptas para su práctica, tienen unos precios desorbitados.

Atardecer en Máncora
Atardecer en Máncora

Así que en vez de gastar otra noche en Máncora, cogí un bus nocturno para cruzar la frontera hacia Ecuador, dirección Cuenca. En el bus conocí a Luis, un forestal de Guatemala, con el que pasaría los dos siguientes días. Llegamos sobre las seis de la mañana y antes que nada, nos dedicamos a buscar un sitio dónde ingerir algo caliente. Pues dejamos la cálida costa, para encontrarnos de nuevo en las alturas de los Andes, así que con nuestros pantalones cortos, no era la mejor hora para lucir piernas. Como siempre, la mejor solución fue dirigirnos al mercado (todos abren súper pronto). Ese chocolate caliente y la empanada de queso, me dieron la vida.

Luego la típica ronda por todos los hostales o posadas (que de la TIerra Media suena), hasta encontrar el más conveniente. Y tras dejar las maletas salimos rápidos para coger el bus al Parque Nacional Cajas. Pero de nuevo, tontos de nosotros, no preguntamos a qué altura estaba ese parque. Bueno, pues a más de 3.000 metros. Así que al vernos aparecer en pantalones cortos, sin chubasquero ni comida, sólo nos permitieron hacer el trekking más corto. Pues resulta que es un parque bastante peligroso, con niebla constante y lluvia casi todos los días. Muchos excursionistas se han perdido y muerto.

Parque Nacional Cajas
Parque Nacional Cajas

El resto del tiempo en Cuenca, lo dedicamos a pasear y visitar algún museo. Es una ciudad facilmente caminable y de herencia colonial. Todo el centro es empedrado y con edificios coloniales. Además, un río cruza la ciudad y crea una zona verde muy agradable y bonita de pasear.

Cuenca
Cuenca

Hay que decir que Ecuador, hasta el momento, ha sido una bendición para mí. De repente el ambiente es menos estresante y la gente mucho más calmada y no tan volcada al turismo. Las calles no están tan llenas de gente y sobre todo taxis. Los taxis no tocan la bocina en cada esquina o al cruzarse con cualquier persona, no sabeis lo que eso significa… Además, aquí todos los Parques Nacionales y las iglesias, ¡son gratis! Estaba harto de pagar por todo. Durante todo el viaje, me he negado a entrar a iglesias, si tenía que pagar. Simplemente, si me interesaba mucho, me acercaba a la hora de la misa (siempre es entrada gratuita) y sino, le daban por el culo. Y por último, por fin encontré cerveza buena. La cerveza en Bolivia y Perú es muy mala y muy cara, así que al investigar y ver que había un bar con cerveza casera, no lo dudamos.

Con Luis, probando la cerveza casera de Cuenca. No hay duda de quién la tiene más grande...
Con Luis, probando la cerveza casera de Cuenca. No hay duda de quién la tiene más grande…

Apenas un par de días en Cuenca y salí dirección a la selva amazónica, para intentar hacer una expedición a su interior. Pero antes, una pequeña parada en Riobamba, para encontrarme con Oliver, que también está por Ecuador.

Casi tres años después de vernos por última vez en Barcelona
Casi tres años después de vernos por última vez en Barcelona

Un par de cervezas, ponernos al día y él se va con la intención de subir el Chimborazo y yo de adentrarme en la selva.

Hoy algo de música de pianos y cuerdas: