La búsqueda del Unicornio

Esta vez el video musical lo pongo antes, porque esta canción merece ser escuchada mientras se lee el post:

Han sido 250 días.

Seis países; Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia.

29.380 km en avión,

18.375 km en bus, coche, camión, camioneta, moto, buggie, furgoneta…

150 km en tren,

55 km en bicicleta,

85 km en barco, barcas, balsas, lanchas, yates…

incontables kilómetros caminando

y solo una diarrea.

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Tontás XXI / Bogotá

Ya en Bogotá, a menos de un día para volver a Europa.  No hay muchas ganas de hacer cosas, cuando sabes que tienes el retorno a la vuelta de la esquina, solo esperas que llegue. Te arrastras por las horas y haces las cosas por inercia, no creo recordar muy bien lo que haga estos días… Mi mente, ya cansada de por si del viaje, ha saltado antes que yo el charco y mi cuerpo va rebotando por la ciudad, cual bola de pinball. Ya solo deseas que no te toque una bola extra y que la que está en juego se cuele por el agujero (that’s what she said!). El ser consciente de la cercanía del fin, ha adelantado mi Game Over.

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Santa Muerte

Santa Marta se ha convertido en nuestro centro neurálgico, aquí, en el norte de Colombia.  Nos ha recibido Lucas en su casa (y vaya casa), nos ha enseñado unos cuantos sitios y presentado a gente, convirtiendo nuestros días en, por lo menos, curiosos e interesantes.
La ciudad no tiene nada especial que visitar, pero es muy agradable de caminar; con casas bajas, un centro con encanto y a orillas del mar. La casa es un espectáculo y encima tiene una pequeña piscina y una licuadora (últimamente se ha convertido en el elemento más importante en cualquier casa. Los zumos, son necesarios…). Y además, es el sitio perfecto para visitar todos los lugares de interés del caribe colombiano.

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Caimalito

Llegué al pueblo indicado por Elena (pese a sus confusos mails, en los que parecía que me comunicaba más con el corrector ortográfico, que con ella) y antes de ir en su búsqueda, decidí ir a llenar mi panza. Creo que fue el movimiento adecuado, porque cuando me dirigía a buscar el punto de encuentro, me las encontré cruzando el puente, mientras iban cantando para invocarme. ¡Funcionó!

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Sal Lento II: Café y monos escondidos

Al estar alojados en una plantación de café, teníamos la posibilidad de hacer una visita a la misma y que nos enseñasen y explicasen cómo se hace el café.

Así que Mireia y yo pasamos toda una tarde paseando por la finca con Raúl, uno de los trabajadores, que nos fue mostrando y explicando todo.

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Sal lento I: Valle del Cocora

Nada más llegar a Salento me sentí muy bien. Volvía a sonreír todo el rato, sin parar y sin razón, cosa que hacía alguna semana que no me pasaba. Es un pequeño pueblo, de 3.500 habitantes, en lo alto de una montaña, rodeada de varios valles, en plena zona cafetera de Colombia. Desde el centro del pueblo, en dos minutos caminando en la dirección que sea, llegas a un punto desde donde ves infinitas laderas cubiertas de prado verde con cordillera de fondo. Se dice que es la “Suiza de los Andes”. Y despertó al retrasado mental que llevo dentro y que no hace más que sonreir como un bobo.

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