La puerta al Kelimutu

¡Mierda, no puedo abrir los ojos! Salgo a rastras de la mosquitera, que cual cortina para princesas cuelga sobre nuestra cama, y busco a tientas el baño. No puedo escuchar mis pasos, el Ilustres Ignorantes que debería escucharse a través del altavoz o nada que no sea el repetitivo sonido de las gotas estrellándose contra el techo, ventanas, puerta o nuestras pocas neuronas restantes. ¿Cuántas horas lleva lloviendo? La fiebre nubla mi percepción del tiempo. Bueno, de momento centrémonos en abrir los ojos. Cuando intuyo que estoy delante del espejo utilizo mis uñas a modo de tenazas, para eliminar los terrones de azúcar moreno que parecen haber sellado mis pestañas. Tras unos momentos de cirugía primaria, acaban cediendo ante mis manos ya expertas, y cuales persianas oxidadas de un local olvidado mucho tiempo atrás, parecen chirriar al abrirse, dejando ante mí una imagen deplorable. Tras unas telarañas viscosas, que se resisten a soltar sus presas, asoman dos pozos rojos, que arden y parecen pedir ayuda. El reflejo que medio entreveo en el espejo me sugiere que; o bien he sido poseído por algún espíritu del lago rojo del Kelimutu o estoy en un centro de rehabilitación luchando contra alguna fuerte adicción. Tan sólo dos días en Isla de Flores y parece que estoy en la flor de la muerte. Seguir leyendo “La puerta al Kelimutu”

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La odisea de Flores

Antes de iniciar mi viaje podía existir una ruta imaginaria en mi cabeza, trazada tan sólo con líneas y un único punto marcado: Flores. Esta isla siempre fue mi único objetivo claro al que llegar, El Sitio que más deseaba explorar. Así que arrancamos nuestro viaje por tierra y mar desde Lombok, expectantes e impacientes, sin ser conscientes de lo que nos costaría alcanzar nuestro destino. Aquí tenéis la historia de este desesperante y surreal trayecto.

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Lombok Style

Nada más subir al avión, el azafato dirigíose a mi persona: “Keep that smile in your face, sir. The world need more smiles like this one”. Y no sé si me estaba dando ánimos para afrontar los monzones, le habían hecho efecto las anfetaminas o es que yo estaba arrebatadoramente bonito (a veces me pasa), pero me hizo mantener la sonrisa.

Cruzamos la línea del ecuador, aunque en realidad Lombok era más que eso, una frontera más grande dentro del viaje. Allí nos esperaban reencuentros, despedidas y los monzones. El principio de los monzones… Nuestra primera parada en Indonesia era también nuestra primera larga estancia del viaje, una semana en esta isla de dos caras. Seguir leyendo “Lombok Style”

Kuala Lumpur

Última parada en Malasia, su capital. Hasta el momento sólo habíamos podido ver de refilón su skyline y sentir desde su extrarradio la rápida transformación que está viviendo Kuala Lumpur. Para mí es como una ciudad adolescente, ha pegado el estirón demasiado rápido, por lo que se mueve torpemente, a veces parece algo deforme y sufre de bruscos cambios de humor. Vamos a conocer un poco mejor a este espigado teenager. Seguir leyendo “Kuala Lumpur”