Alta cama

Han sido días raros, supongo que volver a viajar solo, tiene un pequeño período de adaptación.  Además llevo dos días casi sin dormir, estoy muy cansado. Fueron 25 horas de bus, muy incómodas, para llegar a Atacama. Y la primera noche en el hostal tuve lío con una pareja australiana, que llegó borracha y estaban en nuestra habitación. No pude dormir nada, pero hoy tenía en mi mano que los echaran del hostal. He decidido que se quedaran, pero me han pasado a una habitación solo y no he tenido que pagar la primera noche.

Atacama es un lugar bastante alucinante, todo seco, todo rojo o blanco, rodeado de volcanes, con bastante viento y casi nada de vegetación. Aunque creo que no traía el humor adecuado. El cansancio, sumado a caminar horas bajo el sol y el viento, me han dejado sin fuerzas.

IMG_8965IMG_8982El pueblo es bonito, todas las construcciones son bajas y de adobe. La gente ya no parece chilena, todos tienen rasgos bolivianos. La economía gira toda alrededor del turismo, lo cual, cansa un poco. Y es temporada baja… Estoy  muy contento por estar visitando casi todos los sitios en temporada baja, por precios, gente y hasta habitantes más abiertos. Aquí los precios son más caros que en el resto de Chile, pero en temporada alta serían un 60% más. Como el pueblo es muy pequeño, unos 5.000 habitantes, me dediqué a pasear todas las agencias. Y acabé encontrándome una chica, que debía estar aburrida, y me acabó indicando/aconsejando qué y cómo hacerlo. Aquí ya es territorio de regateo, siempre puedes bajar el precio, tanto del hostel, las bicis, los tours… Incluso conseguí no pagar alguna entrada, enseñando un carnet de parques nacionales, que sabía que no era válido (simplemente, los encargados no lo habían visto nunca y no sabían que hacer). En resumen, a partir de este tramo de viaje, hay que echarle más cara que nunca a las cosas. Volviendo a la chica de la agencia, me dijo que casi todo lo que se podía hacer alrededor de Atacama, lo haría de camino a Uyuni (le dije que era mi intención). Así que me he dedicado a visitar lo que no encontraré en ningún sitio, cómo el Valle de la luna, el de la muerte y restos arqueológicos preincas.

IMG_8975 IMG_9002Y ya llega el momento. Mañana empiezo una de las aventuras que más esperaba en este viaje: voy a acabar de cruzar el desierto de Atacama y entrar a Bolivia, para cruzar el salar de Uyuni. Salgo mañana con un coreano que conocí en el Valle de la Luna, con una pareja francesa y, en principio, dos chicas brasileñas. Aquí es casi imposible encontrar viajeros de habla castellana, hay muy pocos.

También llega el momento de extremar precauciones, porque, ya viene avisando toda la gente durante el viaje, Bolivia es el país más peligroso del itinerario, en principio… Todo el mundo recomienda viajar en grupo, no salir solo de noche ni enseñar nada de valor. Incluso la Lonely Planet le dedica dos páginas a las precauciones a tomar o el tipo de robos y violencia que existen… Pero también me he encontrado, que todo el mundo es muy alarmista, moviéndote con sentido común y evitando según que ambientes, no debe haber problemas. Y sino, me haré con un silbato rojo, que haré sonar hasta que las potentes notas asonantes hagan que estallen sus tímpanos.

Bueno, me despido durante un tiempo, pues casi seguro no tendré ni electricidad en los próximos 3 – 5 días (estoy rezando para que aguante la batería de la cámara). La próxima vez escribiré desde Bolivia 🙂

Música, estoy volviendo a mi favoritos…

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Tontás XIV

1. En el sur de Chile y Argentina, se odia a los israelís. Está lleno, son muy ruidosos (imaginaos para que sudamericanos y españoles digan eso…) y muy irrespetuosos con todo. Se ve que después de hacer el servicio militar, se toman un año para viajar y muchos vienen aquí. Claro, salen del ambiente militar y se desmadran, pero lo pagamos todos. Dos días he compartido hostal con israelís y les he odiado a muerte, a parte de no poder dormir…

2. Si veis que mis fotos van mejorando, cada vez penetran más hasta el fondo de vuestras almas y vuestros hígados se contraen de emoción. Es que Sophie es una fotografa amateur, bastante profesional, y me ha ido dando algunas lecciones de cómo usar mejor mi cámara.

Sophie y yo en el muelle de Pucón viendo el atardecer sobre el volcán Villarrica, que ascenderíamos el día siguiente
Sophie y yo en el muelle de Pucón viendo el atardecer sobre el volcán Villarrica, que ascenderíamos el día siguiente

3. Preparaos para la llegada al mercado internacional de “Cachivaches Hokotovich, los complementos perfectos para el sociópata actual”. Es la empresa que acabaremos montando Marco y yo. Creo que él no es muy consciente de que le tocará poner el dinero y yo las ideas y la ilusión. Pero que conste, yo ilusiono muy bien. Ya tenemos tres productos listos para promocionar y triunfar:

– 1. “El loro ciego”. Es el complemento perfecto para el chico que quiere ir a los bares a ligar. Lleva un loro ciego en su hombro, que sabe mantener una perfecta conversación, pero que siempre acaba lamentándose de su ceguera. Con ello el chico consigue transmitir una imagen de sensibilidad por animales y minusválidos y a la vez  se crea un sentimiento de pena por el loro, el imán perfecto para chicas con pocos estudios o conciencia.

– 2. También tenemos previsto, que el loro ciego va a triunfar tanto, que se agotará. Porque seguimos siendo personas, y sólo aceptaremos verdaderos loros ciegos, no los lisiaremos. Así que hemos encontrado la alternativa perfecta, “El amigo con tetas”. Tal cual, un amigo, pero con tetas extremadamente grandes. Que cuando hables de coches, veas el fútbol o comenteis que altura alcanzó tu última meada callejera, puedas tocar o mirar sus tetas e imaginar que estás en una compañía mejor. Hasta que recibamos nuevos loros ciegos y puedas alcanzar cotas mayores. Cabe la posibilidad que se venda con una bolsa para cubrir la cabeza del amigo, estará en varios colores y tamaños de agujeros para respirar.

– 3. El último producto que se me ha ocurrido y que va a arrasar en todas las tiendas chinas, que tengan sello de “Cachivaches Hokotovich”: ¡Moais de jardín! Como los gnomos de jardín, pero con distintas formas de moais. Y esto es sólo el principio, crear una gama, con la que el cliente sea capaz de tener sus propias 7 maravillas del mundo (elegidas por él, entre una gran variedad) en su propio jardín.

¡Puedes tener tu propio Tongariki en tu jardín!
¡Puedes tener tu propio Tongariki en tu jardín!

4. Los Rapa Nui eran unos guarretes.

IMG_86315. Sociópata I, el necesario

En mi dictadura se creará alguna religión nueva, oprimiendo a las existentes, por supuesto. Posiblemente se roben casi todas las leyendas e historias de las anteriores, pero se añadirán muchos toques macabros y extrambóticos. Eso sí, me gusta que existan los santos. Pero habrá una condición indispensable para cada santo: que tenga algún producto comestible con su nombre. Como las patatillas Santa Ana o los San Jacobos. Si uno puede comerse algo con nombre de santo, se siente más devoto.

Y se me acabaron las tonterías por el momento… en realidad no, pero estoy cansado. El lunes parto hacia Atacama, el desierto más seco del mundo, a 2.500 metros de altura. Paso previo a Bolivia. Lo que más pena me da es que dejo a Sophie en Santiago. Ella se queda esperando a que llegue su tarjeta de crédito y luego marcha de vuelta a Argentina. Pero está bien, hemos disfrutado más de cuatro meses de convivencia y viaje y nos volveremos a encontrar en algún llugar del planeta (ella está dando la vuelta al mundo en 5 – 7 años). ¡Toda la suerte Sophie! Y yo supongo que seguiré un tiempo con mi antisociabilidad, libro, nuevo mp3… hasta que encuentre a alguien que valga la pena 😉

Brandra sondorra, hoy de contrastes:

Isla de Pascua III: Tormenta tropical

La noche del sábado al domingo, había prevista una suave lluvia (0,4 mm en toda la noche), pero acabó siendo una tormenta tropical, que no pararía en dos días.

A las cuatro y media de la noche, salió el dueño del camping a evacuar a todos los de las tiendas, para que se trasladaran al comedor. Habían llamado desde emergencias, para que evacuaran los campings (en el otro camping, habían volado todas las tiendas). Yo me había autoevacuado desde las dos y media, cuando ya estaba nadando en mi propia tienda. Menos mal que había guardado todas mis cosas en el coche. Nuestra salvación fue que habíamos acordado con Kako, un guía local, trasladarnos a su casa el domingo por la mañana. La noche siguiente, la tormenta fue mucho peor.

Este tipo de tormenta no lo había vivido nunca. Viene precedida de muchísimo viento, pero a diferentes alturas. Miras al cielo y ves que las nubes bajas van en una dirección y las de arriba en la contraria. La lluvia no avisa, no cae ninguna gota y en dos segundos tienes una tromba de agua impresionante encima. Y cuando parece que ha pasado la tormenta, el viento la vuelve a traer. Las mismas nubes estuvieron dando vueltas a la isla, hasta que se vaciaron. Dos días y medio tardaron.

Pero claro, nosotros teníamos el coche hasta las 14.00 del domingo, así que intentamos aprovecharlo. Error.

Hicimos una parte de la costa que aun no habíamos visto o lo probamos. Empezamos y vimos que el camino estaba un poco inundado y eracamino de tierra no muy bueno. No he dicho, que la conductora fue siempre Sophie, así que todo el mérito para ella. Pasamos una zona mala y pensamos que no iría a peor, pero fue a mucho peor. Hasta que hubo un momento en el que casi no podíamos volver atrás, así que nuestra idea era acabar el camino, porque al final se conectaba con la carretera principal. A todo esto, no bajábamos a visitar nada, porque con la cantidad de lluvia y viento, no se podía. Había sitios en los que no había camino, sólo roca y me tenía que bajar a indicar por donde se podía intentar pasar. Al final nos encontramos con un americano que conocimos unos días antes y nos dijo que no se podía seguir, que era imposible llegar a la carretera principal (él iba en bici y mojado entero hasta la cintura). Así que se nos vino un poco el mundo encima, porque volver hacer todo lo que habíamos pasado, en el sentido contrario, era todavía más complicado. Lo peor es que teníamos dos horas para devolver el coche y en Isla de Pascua, no hay seguros para vehículos, lo que le pase, lo pagas. Tuvimos amagos de trompos, el coche que se iba de atrás cuando cruzábamos charcos/rios y acabamos con el coche de barro hasta el techo, pero al final lo conseguimos. Cuando salímos del “camino”, no pude más que aplaudir a Sophie, que tuvo que parar el coche a un lado para relajarse, después de tanta tensión. Fue emocionante y no he tenido tal subidón de adrenalina nunca en un coche. Pero no lo volvería a hacer nunca.

Al devolver el coche, nos trasladamos a casa de Kako (ahorrándonos 3 noches de camping) y ya no pudimos salir en todo el día. Por lo menos estuvimos cocinando y escuchando toda la historia y leyendas de la isla. Y el lunes, salimos cuando pudimos. Había momentos en los que clareaba, pero con el viento que hacía, en diez minutos volvían las nubes y acababas calado. Lo mejor de tener estas tormentas con claros, es que vimos infinidad de arcoiris completos, algunos hasta dobles.

Tahai
Tahai

El martes si que nos atrevimos a salir, aunque volvimos a tener varios chaparrones, que nos iban calando, pero luego salía el sol y te secabas un poco. Caminamos bastante, pero hicimos bastante autostop, para evitar la lluvia. He de decir, que tras la experiencia en la isla, no alquilaría coche, haría autostop. Funciona muy bien y pese a que no hay muchos coches, 2 de cada 3, te recogen. Fuimos a ver algunos moais más y sobre todo, visitar las cuevas. Son uno de los secretos más escondidos de la isla, hay más de 7 km de cuevas subterráneas, pero no son fáciles de encontrar. Nosotros íbamos con las señalizaciones de Kako y pudimos encontrarlas. Están llenas de pinturas rupestres, petroglifos y hasta antiguas plantaciones interiores.

Pinturas rupestras del hombre pájaro
Pinturas rupestras del hombre pájaro
Los mini plátanos típicos de la isla. Plantación en una cueva
Los mini plátanos típicos de la isla. Plantación en una cueva

Yo desde luego recomiendo la visita de la isla. Es un sitio muy extraño, una mezcla de paisajes y restos arqueológicos, que hasta que no lo ves, no lo imaginas.

Cementerio cristiano, moais de Tahai, el mar de fondo y por en medio, las vacas en libertad. Esto es la locura de Isla de Pascua.
Cementerio cristiano, moais de Tahai, el mar de fondo y por en medio, las vacas en libertad. Esto es la locura de Isla de Pascua.

Fue improvisado, gracias al precio del billete que encontramos, pero me encanta haber ido. Por cierto, descubrimos que nuestro billete era bastante más barato que el acuerdo que tienen los rapa nui, para viajar al continente. Todo el mundo al que le hemos dicho el precio, ha alucinado 🙂

Y, pese a la tormenta, me ha encantado la visita en temporada baja. No hay nadie, visitas todo con tranquilidad, en silencio y sin ningún agobio. Por cierto, la gente va, mira los moais y se va, perdiéndose muchas cosas alrededor, hay que tomárselo con tranquilidad y descubrir. Y como sitio especial, me quedo con la playa de Anakena.

Los moais de la realeza, Anakena
Los moais de la realeza, Anakena

Precios, es el doble o triple que en el continente:

Alquiler de coche – 40.000 pesos/día (conseguimos 30.000) = 52 euros

La gasolina es bastante más barata  que en Chile, no sé por qué.

Camping – 5.000 pesos/noche, con tu tienda = 6,5 euros (ir de hostal u hotel, es una locura. No somos ricos)

Entrada al parque nacional – 30.000 pesos = 39 euros (no cumplen los horarios y ni nos pidieron la entrada. Además, el dinero se va a Chile y no se invierte en la isla. La multa es muy alta si descubren que no la tienes)

Zumo mango en bar con concierto – 3.500 pesos (nosotros 2.500 por ir con un rapa nui) = 4,55 euros

Música:

Isla de Pascua II: extraño paraíso

Ya ver la isla desde arriba, llegando con el avión, es un espectáculo (jijijijiji, “culo”, que grosero). La isla es de formación totalmente volcánica. Tres grandes volcanes formaron su superficie, pero después surgieron más de veinte volcanes menores. Todos se pueden apreciar perfectamente desde el cielo.

Nada más llegar, en el trayecto entre el avión y la miniterminal, fui quitándome casi toda la ropa. ¡Volvíamos al verano! Y es que los tres primeros días tuvimos sol y temperaturas entre 24º y 18º. Nos recogió el encargado del camping y, tras colocarnos unos collares de flores, nos llevó hasta el lugar de acampada. Allí plantamos nuestras tiendas prestadas.

De camping
De camping

Esa tarde recorrimos el pequeño y único pueblo, Hanga Roa. Allí te encuentras con los primeros moais y no puedes evitar emocionarte. Aunque con los días, dejas de emocionarte con todos, pues hay más de mil por la isla, pero hay algunos emplazamientos que siguen dejándote sin aliento. Visitamos el museo antropológico (muy recomendable antes de empezar a recorrer la isla) y vimos el atardecer en Tahai.

Atardecer en Tahai
Atardecer en Tahai

Los dos días siguientes fueron un no parar y casi no dormir. Visitamos Orongo, pueblo sagrado, donde se realizaba la prueba del hombre pájaro. Pero lo más impresionante, es que el pueblo está en la cima del volcán Rano Kau, a un lado los acantilados y el mar y al otro el cráter (1.500 metros de diámetro).

Cráter del volcán, Rano Kau
Cráter del volcán, Rano Kau

Allí hicimos contacto con Kako, un guía rapa nui, que días más tarde nos salvaría la vida. Antes de comer alquilamos un coche (no pudimos encontrar más gente con quien compartirlo) y nos fuimos a recorrer la parte norte. Al conducir se debe tener bastante cuidado, porque está lleno de caballos y vacas en libertad, que circulan y cagan donde quieren. Tanto en carreteras como vestigios arqueológicos, y es que la isla entera son restos arqueológicos. En cualquier sitio que pares, encontrarás algo (encontramos herramientas y restos de flechas) y muchos lugares no están ni señalados. Vale la pena perderse y explorar.

IMG_8824Esa tarde descubrimos, el que se convertiría en nuestros sitio preferido de la isla, la playa de Anakena (está incluida en el Top 10 de “Mejores playas del mundo”). Playa de arena blanca, agua transparente, palmeras, hierba, caballos, vacas y los moais más definidos, los de la realeza rapa nui.

Atardecer en la playa de Anakena, completamente solos
Atardecer en la playa de Anakena, completamente solos

Al día siguiente madrugamos para ver el amanecer en Tongariki, donde encuentras los impresionantes 15 moais de pie. Es un sitio perfecto para ver el amanecer, porque por detrás de los moais sale, por encima del mar, el sol. Y al otro lado podíamos ver la luna llena sobre el volcán Ranu Raraku.

Tongariki de madrugada
Tongariki de madrugada
Amanecer en Tongariki con el volcán Ranu Raraku al fondo
Amanecer en Tongariki con el volcán Ranu Raraku al fondo

Y luego visitamos Ranu Rarako, el volcán/cantera, donde se hacían todos los moais. Allí, esperando a que abriesen, conocimos a Nano, otro guía rapa nui. Iba con tres señoras americanas, pero no sabía hablar inglés, así que le propusimos hacer de intérpretes y a cambio, realizar el tour con sus explicaciones. Y así hicimos. Este es otro de los lugares que impresionan, por la cantidad de moais tirados, medio enterrados o a medio acabar que reune y por la belleza del volcán. Aquí se puede encontrar el primer moai que se realizaron y también el más grande, de 22 metros de altura y más de 1.200 toneladas.

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Cráter de Rano Raraku, cantera donde se hacían los moais
Cráter de Rano Raraku, cantera donde se hacían los moais

Acabamos de recorrer toda la costa y todavía aprovechamos para disfrutar un baño más en Anakena y ver el atardecer en Tongariki. Luego volvimos al camping a cenar y dormir, o intentarlo…

Ir en temporada baja a la isla, es casi perfecto, no te encuentras a casi nadie. Vimos atardeceres o amaneceres en Anakena o Tongariki (los sitios más famosos), completamente solos. Y visitamos Ranu Raraku, donde más moais hay, casi en soledad. El único problema, es que te puede pillar alguna tormenta…

Isla de Pascua I: La extraña e incompleta historia

Cuando llegas a la isla no entiendes nada, no comprendes el paisaje, los restos arqueológicos… nada encaja. Es imposible llegar a comprender nada sin conocer su historia (bastante incompleta), y aún así, sigo teniendo la impresión de que no tiene lógica. Así que empezaré el primero, de una serie de post sobre isla de Pascua, con su historia.

Los primeros pobladores de la isla, llegan entre el año 400 y 800, provinientes de islas de la Polinesia. Se cree que desde las Islas Marquesas, a unos 3.800 km, navegando en canoas…

Fue el rey Hotu Matu’a el que llegó a la isla, con su familia, nobles y esclavos, dando inicio a los dos grandes clanes: los orejas larga (nobles y realeza) y los orejas cortas (los esclavos). Años más tarde se iniciaría la tradición de enterrar a los orejas cortas bajo un altar y poner una gran estatua conmemorando su imagen, los moais.

Amanecer en Tongariki con el volcán Ranu Raraku al fondo
Amanecer en Tongariki con el volcán Ranu Raraku al fondo

Hay dos tipos de moais y cada uno realiza una función.

1 – Los nobles tenían una fuerza interior, llamada Maná. Así que cuando un noble moría, su espíritu y maná, se transmitían a su moai (se contruían en vida del noble). Estos moais situados sobre los cuerpos sin vida, siempre miran hacia el interior de la isla, hacia donde está el pueblo. De esta manera se consigue que el maná del muerto, siga dirigiéndose a su pueblo. Normalmente los moais tenían ojos de coral, que se podían poner y quitar, cuando tenían los ojos puestos, transmitían el maná.

El único moai con ojos, se hacían de coral y se podían quitar
El único moai con ojos, se hacían de coral y se podían quitar

2 – Hay otro tipo de moai, aunque son muchos menos, que miran hacia el mar. Debajo no hay ningún cuerpo enterrado puesto que son calendarios, marcan equinocios y solsticios. Épocas de pesca o siembra… Los moais más famosos que miran al mar, marcan un calendario casi perfecto. En enero el sol se pone por detrás del primer moai, en febrero por detrás del segundo y así hasta el séptimo, julio. En agosto vuelve a ponerse por el sexto, en septiembre por el quinto, hasta que en enero, vuelve a ponerse por detrás del primero.

IMG_8953Hay muchas teorías sobre los moais, pero la mayor, es que no se sabe cómo los trasladaban. Se sabe cómo los construían (en Rano Raraku) y cómo los ponían de pie, pero no, cómo los movían tantos kilómetros, con todo lo que pesan y sin que se rompiesen. También se sabe que los moais eran construidos por los esclavos, hasta que estos se revelaron y mataron a todos los orejas larga. Bueno, a casi todos, dejaron a una familia viva, que transmitió generación tras generación a sus integrantes, cómo poner de pie un moai. Y gracias a eso, un miembro de esta familia pudo explicar, a mediados del s. XX, a unos antropólogos, cómo hacerlo.

Como ponían los moais de pie
Como ponían los moais de pie

La revuelta de esclavos, en parte, fue provocada por la sobre explotación de la isla, ya que en ella vivían más de 10.000 personas. Talaron practicamente todos los árboles y el pescado o la tierra, no llegaban a regenerarse (¿os suena?), por lo que la vida era insostenible.Tras la revuelta de esclavos, hubo un tiempo convulso, porque nadie se hacía con el poder y las diferentes nuevas tribus mantenían hostilidades constantes. Así que se creó una prueba para elegir a un rey absoluto, cada año. La prueba del Tangata Manu (“Hombre pájaro”). La prueba la podía realizar el líder de cada tribu o enviar a alguien a que le representase. Los participantes debían bajar un acantilado de más de 330 metros, vestidos con un taparrabos y sin cuerdas, hasta llegar al mar. Allí debían nadar 1,5 kilometros entre tiburones hasta un islote, donde cada primavera migra el Charrán sombrío y conseguir el primer huevo del año. Lo que puede suponer, llegar a esperar hasta una semana o más en el islote, junto a los otros rivales. Osea, ¡VIOLENCIA!

IMG_8553Normalmente sólo sobrevivía el ganador. El representante vivía solo durante un año, y sólo podía verle y darle comida, un sacerdote. Después podía elegir casarse entre varias chicas vírgenes, que habían vivido escondidas del sol durante seis meses, en la cueva de las vírgenes. El jefe del ganador de la prueba, se convertía en el rey de la isla, para todo un año. Esta prueba dejó de realizarse a mediados del s. XIX, cuando llegaron los europeos y esclavistas.

A partir de entonces, hubo una gran aniquilación de los rapa nui, que llegaron a ser solamente 100 supervivientes. Además se trasladaron miles de ovejas a la isla, que acabaron con la poca vegetación que había. Y unos años más tarde, Chile se haría con el control de la isla, hasta la actualidad. Pero los rapa nui no tuvieron derecho de ciudadanía hasta 1966, hasta entonces no podían salir de la isla y no tenían derechos. En la actualidad hay unos 5.000 habitantes en Isla de Pascua.

Hay muchos huecos en la historia y además, pese a tener textos, se perdió el conocimiento de la escritura rapa nui, y no se pueden leer. Se dice también, que desde isla de Pascua, se colonizó Nueva Zelanda (las leyendas y nombres encajan con lo que cuentan los maorís aborígenes de allí) y que llegaron a tener contacto con las culturas preincas (algunas construcciones de la isla, son exactas a algunas técnicas de Tiwanaku)… De hecho, los rapa nui, se sienten de todo, menos chilenos.

Lo que realmente te encuentras ahí es como una mezcla de muchas culturas y paisajes, que te hacen sentirte descolocado y alucinar con lo que ves, sin llegar a entender del todo, qué pasa o ha pasado allí.

Tontás XIII

Estoy hecho mierda, hoy hemos Subido a la Campana y ha sido duro. Las vistas debían ser muy buenas, pero nos hemos visto rodeados de nubes.

Vista desde la Campana
Vista desde la Campana

Especial dedicado a Chile:

1. No hay negros. Sólo he visto dos en Santiago y ninguno más.

2. Tampoco hay calefacción, al menos no a gas (que aquí es muy caro) o eléctrica. Suele haber una cocina a leña, que también es la calefacción, ninguna habitación más tiene. Se pasa frío al ir a dormir.

3. Cuesta mucho entender el chileno, hablan muy rápido y con muchos modismos. Además, se parecen a los andaluces, pues omiten letras y acortan o fusionan otras. Se hace complicado.

4. He probado algunos alimentos nuevos, no elaborados. Por ejemplo, el noni, fruta que parece un animal marino. No tiene sabor y es bastante viscoso y con muchísima semilla. Le llaman el fruto milagroso, porque tiene infinidad de propiedades. Lo suelen hacer en yogur o zumo. También probé el pepino dulce, que sabe totalmente a melón.

Pepinos dulces, nonis y algas, de las que no recuerdo el nombre
Pepinos dulces, nonis y algas, de las que no recuerdo el nombre

5. No se suele cenar, se “toma once”. Es como una merienda/cena, té o café con pan, embutido, aguacate o fruta… Alago ligero que te hace aguantar hasta el desayuno. Se le llama “tomar once”, porque hace tiempo, cuando los hombres salían del trabajo se iban a beber aguardiente, pero para no decirlo directamente, decían “once”, las letras de “aguardiente”. Nos ha venido muy bien, pues nos hemos ahorrado comprar para cenar y nos hemos hinchado a pan con palta (aguacate).

6. El pescado es muy bueno y bastante barato.

Pescadores en Corral, cerca de Valdivia.
Pescadores en Corral, cerca de Valdivia.

7. En Pucón nos tocó un conductor de bus que tenía instalada una pantalla de ordenador a su lado, a la que enchufaba el disco duro y así podía ver películas mientras conducía. Lo hacía también conduciendo por montaña o ciudad…

8. Aquí a los novios/as, les llaman pololo/a. En serio, todos. Y tienen el verbo “pololear”. Me parece deplorable, parece que sea una enfermedad.

9. Casi todos los estudiantes universitarios, acaban la carrera endeudados. Estudiar aquí es muy caro y el gobierno te consigue préstamos a bajo interés, avalados por él. Pero ,cuando acaban la carrera, tienen que pasarse entre diez y veinte años pagándola.

Y ahora sí, mañana volamos a Isla de Pascua. El punto habitado, más alejado de otro punto habitado. Nos vamos en plan comando, con una mochila llena de comida no perecible, tiendas de campaña y, por si acaso, hilo de pescar y una par de anzuelos (si pesco algo, me sentiré como “el último superviviente” y beberé de mi propia orina, el resto de mi vida).

Comida para dos, para una semana
Comida para dos, para una semana

Allí es muy probable que no haya internet en casi ningún sitio y si lo hay, funcionará fatal. Así que hasta el jueves 19, no espereis ningún contacto.

Temazos:

 

Va al paraíso

Llegamos a Valparaíso con muchas ganas, pues en todo Chile nos la habían recomendado y toda la ciudad está declarada por la UNESCO, patrimonio de la humanidad. Y hay que decir, que Valparaíso, no defrauda.

Er Socio, tó sessi, en Valparaíso
Er Socio, tó sessi, en Valparaíso

Llegamos un sábado por la mañana, a punto de caer una tormenta, así que nos fuimos directos a buscar la casa de Deborah. Tras perdernos un poco, encontramos a Deborah asomada a la ventana. Qué alegría abrazarle y ver una cara conocida, pero sobre todo, ¡que me volvieran a llamar Socio! Deborah vive en el cerro Capilla, entro los dos cerros más bonitos de la ciudad, y en un piso espectacular y antiguo.

Vista de Valpo desde el cementerio, al cerro Capilla, donde está la casa de Deborah
Vista de Valpo desde el cementerio, al cerro Capilla, donde está la casa de Deborah

Por la tarde salimos a dar una vuelta por los cerros, hasta que ya anocheciendo, se nos acercó un señor susurrando:  “Tssshh, ¡eh! A partir de aquí no sigais subiendo, ¿no os han dicho que sin luz, los cerros altos son peligrosos?” Así que fuimos volviendo a casa. Esa noche, y ya parece tradición, nos llevaron a ver un concierto de jazz (a la antigua cárcel) y luego a hacer cata de cervezas caseras… Además aquí hemos probado las famosas empanadas de camarones (gambas…) con queso, que siguen confirmando la teoría que tenemos Manu y yo; y es que todo plato con queso derretido, no puede estar malo.

Empanadas de camarón con queso
Empanadas de camarón con queso

Los siguientes días nos hemos dedicado a pasear y perdernos por toda la ciudad, cuando el clima lo ha permitido. Es la primera ciudad de todo el viaje, en la que podría vivir. Tiene 300.000 habitantes, distrubuídos en 42 cerros, así que es un sube y baja, que no para. La parte plana junto al mar es muy pequeña, casi toda la ciudad son calles en cuesta y escaleras. Para visitarla, casi es mejor no usar el mapa, simplemente vas probando por los estrechos callejones, escaleras y ascensores, de más de cien años y de repente te encuentras antes murales geniales o callejones sin salida y otras apareces en un jardín o mirador, que te alejan de la sensación de ciudad.

Una calle cualquiera en Valpo...
Una calle cualquiera en Valpo…

Toda la urbe está llena de color, casi todas las casas están pintadas de colores llamativos y muchas son de madera. Además, casi el 90% tienen arte callejero y murales en sus paredes, y es que Valparaíso es la ciudad de artistas y músicos, dentro de Chile. No es muy limpia y las calles no están en perfecto estado, pero todo ello, le da una atmósfera especial. Hay muy pocos coches, pues no es fácil circular con ellos y en muchas calles, simplemente imposible. Para culminar enfrente tiene el Pacífico y a un lado la cordillera, donde se puede ver el Aconcagua. Y si todo eso no fuese suficiente, ¡no tiene ni McDonalds ni Burger King!

Al fondo en el centro, el Aconcagua y a la derecha La Campana, el pico que intentaremos subir mañana
Al fondo en el centro, el Aconcagua y a la derecha La Campana, el pico que intentaremos subir mañana

Para culminar la visita, hemos tenido nuestro primer temblor en Chile. Realmente yo fui el único que me enteré. De hecho, como nadie más lo había sentido, tuve que recurrir a internet para demostrar que no eran paranoias mías… Ocurrió en plena madrugada, sobre las 4.00 (la madrugada del lunes 9 de junio y de 4,4º Richter, dicen los períodicos). Estábamos todos en cama, pero me desperté porque las puertas y ventanas estaban temblando y hacían ruído, y en el colchón se notaba un poco de movimiento. Duró unos 20 segundos.

Nada, que la visita a Valparaíso la recomiendo mucho, puedes vivir desde un atraco, un terremoto, mezclar gambas con queso o destrozar tus piernas subiendo y bajando sin parar, mientras los colores te provocan un ataque epiléptico. ¿Se puede pedir más de una ciudad?

Cerro Bellavista
Cerro Bellavista

Mañana intentaremos subir la Campana y el miércoles volvemos a Santiago. Y es que Valparaíso me ha gustado tanto que me ha hecho olvidarme, pero el jueves, ¡nos vamos a Isla de Pascua! Es posible que escriba unas tontás antes de irme, pero sino, no tendré comunicación hasta dentro de 10 días. Me voy al ombligo del mundo, me voy al paraíso 😀

Momentos rimbobantes:

 

Tontás XII

Ya tengo billete a Valparaíso, nos vamos este sábado y estaremos en casa de Deborah hasta el miércoles. Estos últimos días hemos podido conocer Santiago con sol y sin el “smoke”, porque ha llovido bastante y eso ha despejado el cielo. Me ratifico en que Santiago como ciudad, no tiene mucho, pero sus alrededores valen la pena.

Santiago sin Smoke
Santiago sin Smoke

Hoy las tontás van más dirigidas a Santiago, aunque tengo que hacer unas de Chile en general, que hay mucho para contar.

1. Aquí, si ganas la lotería, te puede “tocar la polla”. Y es que estos extraños seres, que hablan algo similar al castellano, llaman a su lotería “la Polla”.

IMG_83452. Por primera vez he entrado en un mundo de ricos… Ya os dije que estamos alojados en uno de los barrios ricos de Santiago, pero es que hemos visitado el supermercado de millonarios. Queríamos hacer una receta con queso de cabra para nuestros anfitriones y nos indicaron que el único sitio cercano donde conseguirlo era este supermercado, pero que era caro. Allá que fuimos y descubrí un nuevo mundo. Ríete tu del supermercado de El Corte Inglés o el Karstadt, esto es otra liga, el Jumbo. Todos los clientes iban vestidos de traje, polos de marca, abrigos de pieles… Precios desorbitados para todo; 200 gr de un queso de cabra, que comparado con los de Europa era una mierda, 6 euros. Pero lo que más me impactó, fue la sección de fruta. Era como la sección de quesos, las frutas expuesta de forma individual, bajo una vitrina, con la luz apuntándoles y brillando de tal manera, que se te derretía la retina si las mirabas directamente. Era como un concurso de Miss Manzana Apetitosa. Para mí era como ver frutas tan maquilladas, que parecían payasos. Además, cogías número para pedirlas y la gente que las servía usaba delantal, guantes, gorro y mascarilla (es que “masbaratillas”, no están permitidas en ese supermercado…).

Y allí estaba yo, un zarapastroso de viaje. Que mis pintas son para verlas últimamente. Tengo varias camisetas y calcetines agujereados, una manga de la chaqueta quemada, la gorra bien manchada, he tenido que comprar unas plantillas para los zapatos… Además mis gafas no pueden estar más ralladas y se van desmontando, se cae un tornillito que abre la zona del cristal y se puede caer. Así que llevo siempre a mano mi navaja, para ir atornillando. Los empleados me tocaban con un palo, a un metro de distancia y se tapaban la boca cuando yo les hablaba… En fin, que feliz soy de poder revolcarme por la mierda o jugar con los perros callejeros cuando quiera.

3. A los WC de Santiago, les castigan sin que nadie los use, cuando se portan mal.

Váter, malo. Castigado
Váter, malo. Castigado

4. En esta ciudad hay una calle, llena de adivinos callejeros, bastante curiosa de visitar.

5. Sociopata I, el Necesario. Cuando os gobierne a todos, de manera elegante y dictatorial, declararé un día al año como: Día mundial de los pantalones cortos. Porque vuestro amado líder, cuando viste pantalones cortos, es más feliz. Será el mismo día para todo el mundo, que se joda el otro hemisferio, un día de frío a cambio de ver a su adalid contento, lo vale.

Y nada, que se acaban nuestros días en Santiago, pero que las siguientes dos etapas se esperan con muchas ganas.

IMG_8356Musiquita:

La ciudad bajo la nube

Y de repente, aparecimos en Europa… Y es que nada más bajar del bus y pisar Santiago, te sientes como en Europa.

<Interrumpo el relato de mis vivencias para explicar qué ha pasado mientras escribía. Fuera está lloviendo a mares y de repente hemos visto como explotaban dos transformadores. Al principio ha sido como si cayese un rayo aquí al lado, se fuese la luz 10 segundos, volviese la luz y volviese a caer otro rayo, todavía más cerca. Ahora creemos que es que han explotado dos transformadores, pues sale humo de dos sitios y ya no hay luz. Lo raro es que no hay electricidad en todo el piso, pero funciona internet… Siempre, ¡bendito internet!>

Lo dicho, al llegar a Santiago, te da la sensación de poder estar en casi cualquier ciudad europea. Es más, al entrar al metro, esa sensación se multiplicaba para mí. Y es que luego mirando, he podido ver que el metro de Santiago está hecho por la misma empresa española que hizo el metro de Barcelona. Todo es igual, la fuente de los letreros, los colores, los vagones… Y hemos vivido con esa idea de Santiago = Europa, hasta que hemos paseado por el centro. De repente notas que le falta un centro antiguo. Tiene edificios antiguos, pero no están juntos y creo que lo más importante, es que no hay espacios abiertos. No hay casi plazas, y excepto al lado del rio, no hay parques planos. Los parques son colinas o cerros, por lo que, pese a aportar una zona verde bastante grande, no aportan una sensación de apertura y espacio abierto. Además, las edificaciones antiguas no están muy cercanas, no hay una sucesión, sino que tienes que ir a buscarlas entre edificios altos y ningún apertura urbana.

Pese a todo, tiene sus cosas buenas; la cordillera andina rodea a la ciudad y la ves desde toda la ciudad y pese a ser una ciudad de 5,5 millones de habitantes, las calles no están para nada saturadas. De todas maneras hay una característica principal de Santiago, y es que casi siempre está tapada y rodeada de una nube de humo. Aquí le llaman el “Smoke de Santiago”. Siempre hay como un filtro que tapa los edificios, el cielo y las montañas, excepto cuando llueve, que desaparece. Mañana parece que hará buen tiempo y aprovecharemos para subir al cerro más alto de Santiago, después de la lluvia, para poder tener una panorámica completa.

La bruma eterna de Santiago
La bruma eterna de Santiago

En Santiago estamos alojados en casa de Germán, el mismo que nos trajo desde Lago Puelo hasta Pucón. Estamos en el barrio de ricos de Santiago, todo con vallas, limpio, señores de seguridad, edificios muy altos y con vistas… Aunque hay que decir que Santiago es la ciudad más segura de las que he visitado hasta el momento (ni comparación con Buenos Aires).

De momento nos hemos cansado de caminar dos días por Santiago. Es enorme y las distancias en el mapa engañan, aunque realmente no hay mucho que ver. Hoy ya nos hemos dedicado a ir a mercados y visitar lugares de comer y beber. Por ejemplo, hemos visitado el antro más famoso de la ciudad, “La Piojera”. Es como una galería en la que avanzas consecutivamente por barras de bar y mesas, en las que no se distingue qué pertenece a cada local (y creo que les da igual). Sólo hay chilenos borrachos bebiendo Terremotos (vino blanco mezclado con vino pipeño, helado de piña y Fernet o granadina. Todo de medio litro como mínimo). Hemos ido a las 15.30 y ya estaba la cosa bien animada, no quiero ni imaginarme por la noche. Pero el sitio me ha encantado; el ambiente decadente, rodeado de grafitis, viejos cantando y todas las bebidas servidas hasta rebosar, (literalmente, las barras son piscinas etílicas, donde si te duermes, te quedarás pegado para siempre).

¿La entrada al paraíso?
¿La entrada al paraíso?

Es la segunda cosa que más me ha gustado de Santiago, la primera, los predicadores callejeros. Cuando caminas por el centro te encuentras predicadores, biblia en mano y vestidos elegantemente, que van gritando la palabra de nuestro señor. Y cuando digo gritar, es que lo escuchas tres esquinas antes de encontrártelos. Gritan perlas como: “Dios quiere que te humilles ante él”. ¡Fabuloso! ¡Halleluya! Amemos al señor, para que pueda escupirnos en la cara, mientras se carcajea. Mi apuesta con Sophie, es que la próxima vez que me encuentre a uno, me acerque a debatir con él (mejor si coincide al salir de la Piojera). Excepto si es la vieja loca. Vimos a una señora predicadora, que si le hablas, la única posibilidad es que te salte al cuello y no pare de morderte hasta que te haga un agujero de tal diámetro, que pueda cagarse dentro, sin que rebase ni una pizquita de mierda fuera.

Bueno y todavía no he dicho lo mejor de los últimos días. El día que llegamos a Santiago, estábamos un poco bebidos en un cervecería (con cerveza casera), y Sophie dejó caer que había visto unos billetes extraordinariamente baratos, mucho más de lo que cualquiera podía esperar. Así que al volver nos pusimos a mirar y sí, temporada baja y sacándolos con una tarjeta chilena (la de Germán), eran muy baratos. Así que no lo pensamos mucho y los sacamos, trastocando todos nuestros planes de viaje. Y ¡tenemos billetes para la Isla de Pascua! Nos iremos el jueves 12 y nos estaremos una semana por allí, visitando el ombligo del mundo. Supongo que desde que vuelva tendré que comer piedras y vender mi cuerpo en las esquinas para poder llegar a Colombia (donde, noticia también, espero encontrarme con Elena en Agosto o Septiembre), pero era una oportunidad única. No se podía dejar pasar, nunca volveré a tener la oportunidad de volver allí y menos a ese precio. Vamos por 300 euros, cuando normalmente valen entre 700 y 1200 euros desde Santiago. La idea allí es llevarnos toda la comida desde aquí, hacer couchsurfing o camping y autostop o bici. Pero me voy a conocer la cultura de la que tanto he leído y escuchado, ¡los Rapa Nui!

Momentos musicales:

 

Polvos de Talca

Hemos tenido mala suerte y el clima ha jodido nuestros planes. Y es que el invierno se echa encima…

Talca es feo, no merece una visita turística, pero es el punto desde el que llegar a los dos parques nacionales, Altos de Lircay y Las siete tazas de Radal. Si hubiésemos llegado dos días antes, podríamos haber subido El Enladrillado, pero llovió mucho y ahora hay una capa de más de 50 cm de nieve (está a 2.500 m). Así que nos hemos quedado en la ciudad, hospedados en casa de una couch (Yasna), pasando días tranquilos y probando comidas y licores de la zona (estamos en medio del valle del Maule, la zona del vino de Chile).

Talca tienes dos grandes características; es una ciudad universitaria con muchos jóvenes y fue el epicentro del gran terremoto de 2010. Al ser ciudad universitaria hemos podido salir a bares muy baratos y probar multitud de bebidas raras: terremoto (pisco, vino dulce, granadina y helado de piña), michelada (cerveza con limón, merken y sal gruesa en los bordes de la jarra), chumilca (vino tinto que se mezcla con harina tostada y se come) o Mote con huesillo (melocotón deshidratado, trigo cocido, canela y el zumo donde has hervido el melocotón. Es una bebida muy refrescante para verano).

El enladrillado. Fuente: http://www.fotolog.com/laluna_mivida/
El enladrillado. Fuente: http://www.fotolog.com/laluna_mivida/

Lo que más impacta de la ciudad es ver tantas casas aún derruídas. El terremoto derrumbó el 90% de los edificios antiguos, por lo que no queda nada de casco antiguo. Choca caminar por las calles del centro y ver un lado de la calle lleno de construcciones nuevas y el otro lado de la acera con todo derrumbado o cerrado por peligro de derrumbe. Es una ciudad con bastante pobreza, pues mucha gente perdió todo hace cuatro años y eso se ve en la calle. Por lo tanto, a quien busque visitar una ciudad bonita, que ni se acerque a Talca, pero si es curioso ver la ciudad y hablar con gente, para entenderla.

Aquí también he descubierto, la que será mi mayor pesadilla gran parte del viaje, la música… Todos los buses y bares tienen música de bachata, reaggeton o similares. Yo sigo sin mp3, así que no tengo posible defensa. Y me han dicho que cuanto más al norte, va a ser peor. Así que si un día os llega la noticia de que en Ecuador, un loco calvo, ha matado a machetazos a todas las personas que viajaban en un bus, no dudeis de que he sido yo. Por lo menos, puedo asegurar que lo haré con ganas y gritando como una cabra, espero que haya alguien que lo grabe y lo cuelgue en youtube.

Ahora nos vamos a un mercado de pulgas (mercadillo de segunda mano) y a ver la cartelera de un cine antiguo, para ver algo esta noche. Mañana nos vamos hacia Santiago.

Precios:

1 litro de Michelada: 1500 pesos – 2 euros (si es en happy hour, 3 litros – 1.500 pesos)

1 litro de cerveza: 1500 pesos – 2 euros

Alquiler de una habitación en una casa para 5 estudiantes: 47.000 pesos – 62,5 euros por mes

¡Y música!