Atardece sobre Borneo

Borneo es la 3º isla más grande del mundo, tras Groenlandia y Nueva Guinea. Dentro de ella cohabitan tres países, Indonesia, Malasia y Brunei, nosotros dedicamos 25 días a recorrer sólo la parte malaya. Es el lugar donde acuñamos la frase: “¡Como Indiana Jones!”. Básicamente es donde debes acudir si quieres observar fauna en libertad, bucear en algunos de los mejores arrecifes del mundo o abrumarte con la amabilidad de sus simpáticos pobladores. Eso sí, el presupuesto mochilero debe ajustarse un poco, pues las visitas o actividades no son tan baratas como en el resto del sudeste asiático.

Un chino-canadiense que conocimos ya nos lo decía, repetidamente, de manera compulsiva:

– Go to the islands man! There’s nothing to do here.

Y no es tan literal, pero es cierto que Kota Kinabalu no tiene mucho que visitar, aunque es la lanzadera perfecta para recorrer todo el norte de la isla. Desde el aeropuerto hay un bus hasta el centro de la ciudad por 5 Rm, la última parada te deja justo al lado de Jalan Gaya, donde te alojarás si eres mochilero. Entre idas y venidas pasamos unas siete noches en Akinabalu Youth Hostel, con dorms a 22 Rm/noche, un muy buen desayuno y una gran zona común. Hacia el final de la misma calle se encuentra la oficina de turismo de Sabah, que ofrece mapas y muy buena información, visita recomendable para ubicarse y conocer todas las posibilidades que ofrece esta parte de la isla.

Como he avisado, la capital de Sabah no se convertirá en tu visita preferida, pero si que hay dos cosas que son muy remarcables; su mercado nocturno y sus atardeceres. Cada tarde-noche, justo en la costanera, al lado del puerto, despierta este concurrido bazar marino. Unas enormes carpas montadas junto al mar albergan una densa nube de humo tras las que se esconden delicioso manjares a precios nunca vistos en Europa y una gran actividad social. Puede que te veas agobiado por malayos que intentan arrastrarte hacia sus mesas o casi te metan un cangrejo fresco en el ojo. La mitad del mercado es una lonja en la que conseguir todo el pescado fresco que desees a un precio irrisorio. La otra está plagada de puestos de comida, donde tu eliges el pescado o marisco que más te atraiga y te lo cocinan al momento. Nuestra primera cena fue de ricos; gambas, langostas, verduras y un buen pescado por 44 Rm cada uno (9 €). Pero puedes cenar muy bien por 3 €. Aviso, muchos de los platos los cocinan con mantequilla, intenta evitarlos. Sólo despertarán en tí unas ganas indomables de aplastar la cara del cocinero en la parrilla. Cualquier atisbo del sabor original se diluye entre la indecente cantidad de mantequilla que vierten, arruinando el plato, el producto y hasta tus ganas de vivir.

Y los atardeceres… No hay mucho que decir, simplemente los más espectaculares del viaje. Cada vez que caiga el ocaso sobre Kota Kinabalu vale la pena recorrer la costanera y alucinar con la paleta de colores que irán apareciendo por toda la cubierta celeste. Notarás que los pezones se te ponen duros y no será por el frío, es que por primera vez estás sintiendo lo que el arte debería transmitir. Cada día diferentes, cada día hipnóticos.

Como actividad curiosa es recomendable acercarse a los clubs de snoker que hay repartidos por la ciudad. Cada tarde se reúnen en ellos un buen grupo de hombres y pasan horas jugando y observando las partidas de los demás. Te invitan a sentarte entre los espectadores, con tus calamares fritos en la mano, y palpar la tensión de cada duelo, mientras ves correr las apuestas de mano en mano. Allí saben lo que es el color y el olor del Ringgit.

Tras los primeros cuatro días abandonamos Kota Kinabalu camino de la jungla. Durante el trayecto alrededor del Monte Kinabalu (el más alto del sudeste asiático, 4.090 m), nuestro conductor y amigo Fred, nos puso al día sobre la situación política y social del Borneo malayo. Es un región peculiar de Malasia, ya que fue la última en desvincularse como colonia inglesa y formar país con Malasia. Al hacerlo consiguieron unos privilegios diferentes al resto de provincias malayas, 60 leyes que les permitían un mínimo de independencia política. Entre esas leyes se encontraba la libertad de religión, rompiendo con la oficialidad del islam. Pero con los años han perdido todos esos derechos. Desde que se logró la independencia de Malasia (1957) el mismo partido se ha mantenido en el gobierno, creando una red de corrupción y control sobre todos los estamentos, y con ese poder en su mano han ido deshaciéndose de cualquier privilegio que tuviese Borneo. Sabah y Sarawak, los territorios malayos en la isla, son los que más recursos naturales tiene de todo el país. Por ejemplo, todo el gas o petroleo que controla Malasia se encuentra en estos territorios, pero la gran queja de sus habitantes es que ninguno de los beneficios económicos e inversiones que se extraen de ellos se utilizan en la isla, todo se va a la península. Además, en los últimos años el gobierno ha destruido gran parte de la jungla, convirtiendo grandes extensiones de ella en enormes plantaciones de palmeras (con las que conseguir aceite de palma) todas bajo control  del gobierno central, destruyendo gran parte de uno de los ecosistemas más ricos del mundo. Es por todo ello que en gran parte de Borneo se vería con muy buenos ojos una independencia de Malasia, pero está muy lejos de convertirse en realidad, pues no existe un gran movimiento para conseguirlo.

Ahora hay que hacer un salto de fe, como en Lost con el oso polar, para poder seguir la historia. Imaginaos que os ha atropellado un coche, o mejor, un autobús (mucho más cinematográfico) y os habéis quedado diez días en coma. Esos son los días que tardamos en volver a Kota Kinabalu, así que el accidente es perfecto para que continuéis nuestra historia sin saltos temporales. Tras visitar lo más recondito de la jungla y sumergirnos en los abismos del océano, volvíamos a Kota Kinabalu. Y esa misma noche, el destino quiso que nos cruzásemos por la calle con Miquel (hermano de Biel). Así que estos tres días de parada técnica, antes de emprender camino hasta Kuching, los pasamos con él; bebiendo algunas birras, comentando nuestros viajes y visitando el Parque Marino Tunku Abdul Rhaman. Pra dirigirte al parque tan sólo hay que ir al muelle el mismo día, entre las 8.30 y las 11.30, y comprar un sitio en el barco. Por 31 Rm vas y te recogen al día siguiente, pero tendrás que negociarlo. Nuestro destino fue la isla de Sapi, donde dormimos a la intemperie en la playa, hicimos snorkel y cocinamos cómo pudimos.

 Y mucho me he alargado hablando sólo de Kota Kinabalu, pero ¿os he llegado a comentar algo sobre sus atardeceres?

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Un comentario en “Atardece sobre Borneo

  1. Anónimo

    Las fotos lo demuestran pero…apóstate en la autopista Del sur este a Palma y verás que atardeceres, allí ten cuidado con los autos insensibles a la belleza, el picudo que ha venido de Indonesia también se ha cargado las palmeras que rompían el socarral y nos había permitido soñar con un oasis, sigue describiendo andanzas, tu fiel lectora.

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