Apenang entrando en Malasia

Y llegó la hora de cruzar la primera frontera. Pese a las lluvias torrenciales y los rumores de carreteras cortadas, conseguimos llegar de Ton Sai a Hat Yai, frontera con Malasia, circulando junto a campos y pueblos totalmente inundados. Varias son las agencias que ofertan el billete desde Ao Nang o Krabi hasta Penang por 900 bth, nosotros haciéndolo por nuestra cuenta, lo hicimos por 650 bth y casi sin esperas. Lo más caro fue contratar una minivan de Hat Yai a George Town (Penang), por 400 bth. El trámite en la frontera es de los más rápidos que recuerdo. Y así, de repente, entrábamos en un nuevo país. Expectante y muy curioso, ¡mi primer país islámico!

Malasia se divide en dos grandes partes, la parte norte de la isla de Borneo y la parte peninsular, al sur de Tailandia. Se trata de una democracia Westminster, osea, con un primer ministro y un rey. La religión oficial es el Islam pero, como en todo el país, encuentras una gran mezcla. Y es que Malasia es una macedonia de herencias hindú, china y del colonialismo europeo (portugueses, holandeses o británicos). En una misma calle puedes encontrar mezquitas, templos budistas, chinos o iglesias cristianas. Pero lo mismo pasa con los restaurantes o los comercios. Y esa es la gracia de este país, la convivencia y mezcla de todas estas creencias y tradiciones, lo difícil es encontrar una cultura y tradiciones propias. Y es que Malasia, tal como es hoy, no estuvo totalmente independizada y unificada hasta 1963 (proceso que empezó en 1946). Y pese a que el idioma oficial es el malayo, se habla inglés, chino y tamil.

Penang no iba a ser menos. Como todas las ciudades malayas, por pequeñas que sean, puedes encontrar un China Town o un Little India, en este caso encuadrados en un centro histórico de herencia colonial, declarado Patrimonio mundial de la UNESCO en 2008. Y como en todas las ciudades asiáticas que consiguen esta denominación, este patrimonio se ve opacado por grandes carteles, luces y comercios que ocultan gran parte de su belleza y encanto. El otro efecto que consiguen los lugares señalados por la UNESCO, es atraer a hordas de visitantes (no nos engañemos, como nosotros) que desbordan el centro y consiguen que las principales calles se llenen de puestos de souvenires. Pese a que en fin de semana puedes encontrarte con algunas vías saturadas, caminando unas cuantas calles más allá es fácil encontrarte con una parte de la ciudad no tan bonita arquitectónicamente, pero si más auténtica y llena de vida local. Otro tipo de belleza. En algún momento me recordó un poco a Yangón, ventanas y puertas abiertas, ropa colgando en cualquier lado y gente sonriente. Pero no, Yangón es única e inigualable.

Nosotros pasamos cinco días muy tranquilos por estos lares, en gran parte porque tanto Copri, Manu o yo, pasamos un par de días medio enfermos y muy débiles (proceso que ya pasó Cantero en Ton Sai). Pero tranquilos, nada grave, tan solo volveremos con impotencia, una ligera cojera y bonitas marcas oscuras por toda la espalda. Nada que no se cure con Vick Vaporub. La minivan nos dejó en pleno China Town, andamos 30 metros y preguntamos en el primer hostal cutre que encontramos, donde decidimos quedarnos (Copri ya estaba en pleno proceso de debilidad y no era plan ir moviéndonos con las mochilas). Al final nos alegramos de la elección, no sólo por la historia de la caca (contada en el anterior post), sino porque descubrimos que era de lo más barato (40 MYR habitación doble) y estaba regentado por una curiosa y cómica pareja. Un hombre chino sentado siempre en la misma silla, escuchando videos de youtube de pájaros cantando y hablando solo. Tenía un comportamiento muy intermitente, parecía no ver a nadie hasta que le hablabas directamente, entonces despertaba de su trance, y sin mirarte nunca a los ojos, contestaba en frases cortas y rápidas. Además nunca acertaba con el precio de la habitación, cada día un precio diferente… La pareja la completaba un hindú grandote, con pantalones militares, camiseta ancha sin mangas y un mostacho digno del mejor Cantinflas. Para nosotros era “El veterano de Vietnam”, siempre cojeando, trasteando con coches teledirigidos de gasolina y coronado por su peculiar forma de hablar. Porque si el chino loco hablaba raro, el veterano era mucho mejor. Palabras brotando de su boca cual lava de un volcán, a velocidad y tono cambiante dentro de la misma frase, hasta quedarse sin respiración. Un murmullo difícil de entender. Creo que si los camellos hablasen, lo harían como él. Además visitaba de forma asidua una de las habitaciones del segundo piso, conocida como, “el fumadero de los franceses”. Recordemos que el consumo de droga en Malasia está castigado hasta con pena de muerte. Con todo esto, recomiendo el hostal, es muy barato, en pleno centro y entretenido. Eso sí, si en fin de semana pretendes dormir, será difícil conciliar el sueño antes de las 4 am, cuando paran los conciertos de los bares cercanos. El hostel está ubicado en Love Lane, a 30 metros de Chulia Street.p1020328

George Town no tiene ninguna gran atracción que visitar, creo que lo suyo es perderse entre sus calles, encontrarte con su arte callejero y su vida cotidiana. Y es que el centro histórico está repleto de murales que decoran y dan un toque diferente a sus paredes.

Un año después de ser reconocida como patrimonio de la humanidad la ciudad convocó un concurso entre multitud de artistas callejeros para embellecer las calles conservando la tradición, dos fueron los ganadores que llenaron Penang con su arte: Ernest Zachaveric y Tang Mun Kian.

Cerca de George Town se encuentra el Parque Nacional de Penang, el más pequeño de país. No es espectacular, pero es de muy fácil acceso en bus público (Bus 101) y gratuito. Para darse una vuelta por la jungla y visitar alguna playa, está bien, pero no le dedicaría más de un día. Acampar también es gratis y alquilan tiendas de campaña en la entrada por 5 MYR/día. El último día aprovechamos que ya estábamos todos recuperados para activar el cuerpo haciendo un pequeño trekking hasta la playa de las tortugas.

Con todo esto, después de oír hablar tan bien a tanto viajero, esperaba más de Penang. Creo que cada vez me atraen menos las ciudades.

Precios de Malasia. 1 € = 4,7 MYR:

  • Un dorm, entre 15 y 30 MYR. Habitación doble 40 – 80 MYR
  • Coca-Cola = 2 – 3 MYR
  • Cerveza = 7 – 20 MYR (los impuestos al alcohol son muy altos)
  • Se puede comer por 5 – 15 MYR sin problemas

 

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