Ayutthaya, primera parada con la historia

Estas lineas se escriben ya desde Pai, pueblito hyppie, al norte de Taiandia, cerca de la frontera con Myanmar. Exactamente desde el jardín de lujo de un hostal de cabañas, al que nos hemos colado, donde estamos tirados y en guardia, por si vienen a echarnos, Sofi y yo.

Pero volvamos atrás, nos habíamos quedado en la salida de Bangkok. Y fue salida, porque pasamos a una población más pequeña, menos congestionada y más agradable, pero no fuimos muy lejos. Exactamente 80 km al norte, a la que fue  la antigua capital del reino de Siam. En 1350 los birmanos expulsaron a los “siameses” de Sukhotai y estos trasladaron su capital aquí, a la confluencia de tres ríos, que forman una gran isla en medio, donde crearon Ayutthaya. Esta ciudad, Patrimonio Mundial por la UNESCO, fue la capital del mayor reino del sudeste asiático durante el siglo XIV y se mantuvo en pie hasta 1768, cuando tras dos años de asedio cayó frente a los birmanos.P1010412

Llegamos bastante pronto, Emi, Rubén, Sofi y yo, el día al que llamamos “la gran estafa” o “No te fíes de ningún thai” (intentaré explicarlo en otro post). Nada más llegar, desubicados, se te lanza encima la horda de tuk-tukeros, a los que intentas espantar. Esta vez lo conseguimos diciendo que veníamos de España. Teniendo ese dato y viendo nuestras pintas, un tuk-tukero nos dijo: “Bueno, no os voy a insistir, vosotros los españoles también sois pobres… Donde queréis llegar está a sólo quince minutos andando”. Así que cargamos las mochilas al hombro, y siguiendo los consejos de un blogger, acabamos en el Ayutthaya Guesthouse, muy recomendable. Barato, bonito, limpio y el dueño, aunque parezca arisco, es muy simpático y puede aconsejar sobre la ciudad.

Ayutthaya no se trata de un parque histórico en si, pues los diferentes restos los encuentras por toda la isla y en las afueras, en medio de lo que es la ciudad actual. Pero eso hace las zonas habitadas mucho más agradable, pues cada resto está dentro de un parque, con vegetación entre las ruinas y muchas a orillas de lagos, rios o canales. Lo normal es que en la entrada de las más importantes se paguen 50 Bht (1,30 €), pero dependiendo a qué horas vayas, no hay gente para cobrarte o puedes entrar decididamente y no pasará nada. Además, los domingos parece que la entrada es gratuita. Vamos, que con o sin quererlo, no pagamos nada.P1010445

ImpresionaP1010315 ver casi todas las cientos de estatuas o figuras de buda decapitadas por los birmanos, símbolo de dominación y victoria. Ya no queda casi nada de la antigua ciudad, que fue casi totalmente arrasada, pero se intuye el tamaño de lo que fue, tras esos medios muros a lo que se les han caído las primeras capas, dejando al descubierto los desgastados adoquines.

P1010358Además de todo lo que envuelve la historia, es muy curioso visitar los restos, mientras ves escurrirse entre ellos a pequeñas ardillas o escuchas de fondo los barritos de los elefantes.

Pero una visita a Ayutthaya merece la pena, quiza incluso más que por su historia, por su cocina. Impresionante, pensé que insuperable en todo el país, pero luego llegué al norte. Los cuatro estuvimos de acuerdo en que el Pad-thai que comimos allí era el mejor que habíamos probado. Y coincidencia o los dados de algún falso dios quisieron que Marco y Manu me dijeran que el mejor Pad-thai que habían probado había sido allí mismo. ¿Dónde probarlo? Pues en el mercado nocturno (ojo que a las 20.30 empiezan  recoger!), tres platos de diferentes variedades me comí allí y a cual mejor. El precio, de risa. P1010408Y otra recomendación es que se vaya al gran comedor que se monta justo enfrente de donde se monta este mercado nocturno, pero al medio día. 15 Bht los platos de sopa (0,38 €), buenísimos todos, y alguno picante a rabiar. Y justo al lado, una señora frie plátanos en una soja dulce con sésamo. No encontraréis mejor postre.

Al final estuvimos dos dias, pero sólo una noche, pues estábamos deseando escapar ya de las ciudades y dirigirnos a sitios más montañosos y con menos gente. Así que tomamos un bus nocturno hacia Chiang Mai. Ojo, y para llegar a la estación de bus, buscamos un taxi sin éxito, así que al final fue en tuk-tuk. Este carricoche, que parece vaya a salir vando por cualquier racha de viento, lo cargamos con seis mochilas, cuatro viajeros, conductor y co-piloto y acabamos haciendo un tramo por la autopista de salida de Bangkok. Riete tu de las montañas rusas.

Sigamos con las clases de thai, pues parece que el nuestro empieza a mejorar y ya nos entienden de vez en cuando.

Conduce despacio – Kap Chaa Chaa

Hola, ¿qué tal? – Sabadi Ka

No entiendo – Mai Kao-chai

La cuenta – Check bin

¿Dónde está el baño? – Hong naam yuu nai?

Demasiado caro – Pen Bpai

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