Cartagena de Indias

Cartagena de Indias era una de las ciudades que más ganas tenía de visitar durante el viaje.  Junto con Cuzco, deben ser las ciudades coloniales mejor conservadas y que aún guardan alguna esencia de aquellos tiempos.

Nosotros en las calles de Cartagena
Nosotros en las calles de Cartagena

Lo que no esperábamos al llegar era el golpe de calor con el que nos encontramos.  Temperaturas altísimas y con una humedad increíble, que nos han provocado estados de catatonia, dolores de cabeza y manchas húmedas en nuestras camisetas, donde nunca nos hubiéramos imaginado.

Cartagena fue el puerto español más importante de toda la conquista, el punto desde donde se enviaba todo el oro hacia el antiguo continente. Por eso mismo sufrió infinidad de ataques y saqueos de piratas y corsarios, lo que hizo que se convirtiera en la ciudad mejor defendida de América. No sólo por la cantidad de fuertes y fortificaciones que se erigieron, sino también por su orografía, pues su puerto natural tiene una entrada de muy estrecho acceso con algunas islas por en medio. Posiblemente la batalla más famosa, fue en la que participó Blas de Lezo al mando de las tropas españolas. Este legendario almirante, que para entonces ya era tuerto, manco y cojo, dirigió la defensa de Cartagena contra la mayor flota que existió hasta el momento, formada por 186 barcos (60 más que la famosas Armada Invencible) y 27.600 hombres. Mientras que la defensa contaba con tan solo 3.000 hombres, entre españoles e indígenas, y 6 navíos. Era tal la mayoría inglesa, que unas semanas antes de acabar la batalla, los ingleses enviaron misivas a su país, confirmando la gran victoria y se acuñaron monedas en conmemoración de la toma de Cartagena. Cuando menos de un tercio de la flota regresó a Inglaterra, no tuvieron el valor de reconocer la aplastante derrota. Así que todavía se tardarían algunos meses en saber, que en realidad, Cartagena de Indias seguía perteneciendo al reino de España y la victoria había sido abrumadora.

Fuerte San Felipe
Fuerte San Felipe

Aquí conseguimos hospedarnos con Couchsurfing. En principio se trataba de una sociedad cultural, que realiza actos y actividades culturales. Al final resultó que éramos 17 personas durmiendo en una pequeña casa (colchones y cuerpos esparcidos, en posiciones de tetris). Cuando llegamos la primera tarde, nos fuimos presentando a todo el mundo, pero nadie era autóctono de la casa. La verdad es que hacían mucha, demasiada, fiesta para mi gusto. Pero nos sirvió para interactuar con bastante gente local y ver como sucedían unas cuantas cosas surrealistas.

Casa Transfusionarte
Casa Transfusionarte

Además, también vimos la ciudad. Y es que el centro histórico es imponente y muy bonito (patrimonio de la Humanidad, desde 1984), merece mucho la pena visitarlo. Lleno de casas coloniales de diferentes colores, grandes balconadas, patios interiores, plazas e iglesias. Todo amurallado. Se agradece a Dios, Satanás, Buda, Son Goku y McDonalds, que en el centro, al ser más estrecho todo, haya sombra para cobijarse y corra la brisa marina.

Cartagena
Cartagena
Cartagena
Cartagena

En los alrededores se encuentran multitud de fuertes, entre ellos el que fue el más grande de toda América, el fuerte San Felipe. La última tarde/noche vimos como se nos echaba encima el apocalipsis en forma de tormenta tropical.

Tormenta amenazante
Tormenta amenazante

Tras el caos casero y el calor de estos días, partimos hacia Santa Marta. Este será nuestro punto base para conocer el Parque Nacional Tayrona, la playa de Palomino y la Sierra Nevada. Y de momento no podríamos estar más encantados con el sitio. Nos acoge Lucas, un amigo de Clemencia (con la que pudimos cenar ayer) que tiene una casa antigua que te hace odiar cualquier otra, justo en el centro antiguo. Y no sólo eso, encima es el director de la fundación ProSierra, que gestiona todo el parque nacional, el contacto con pueblos indígenas, las excavaciones… ¡Y es propietario de una pequeña fábrica de cerveza casera! Vuelvo a verlo muy cerca, pero ¿podré cumplir el objetivo de aprender a hacer cerveza casera? ¿se acabará mi viaje sin que lo consiga? ¿cuántas lunas y resacas tendrán que pasar, antes de que pueda verlo con mis ojos? ¿triunfaré antes de que muera Marujita Díaz?

En el patio de Lucas
En el patio de Lucas

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Un comentario en “Cartagena de Indias

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