Va al paraíso

Llegamos a Valparaíso con muchas ganas, pues en todo Chile nos la habían recomendado y toda la ciudad está declarada por la UNESCO, patrimonio de la humanidad. Y hay que decir, que Valparaíso, no defrauda.

Er Socio, tó sessi, en Valparaíso
Er Socio, tó sessi, en Valparaíso

Llegamos un sábado por la mañana, a punto de caer una tormenta, así que nos fuimos directos a buscar la casa de Deborah. Tras perdernos un poco, encontramos a Deborah asomada a la ventana. Qué alegría abrazarle y ver una cara conocida, pero sobre todo, ¡que me volvieran a llamar Socio! Deborah vive en el cerro Capilla, entro los dos cerros más bonitos de la ciudad, y en un piso espectacular y antiguo.

Vista de Valpo desde el cementerio, al cerro Capilla, donde está la casa de Deborah
Vista de Valpo desde el cementerio, al cerro Capilla, donde está la casa de Deborah

Por la tarde salimos a dar una vuelta por los cerros, hasta que ya anocheciendo, se nos acercó un señor susurrando:  “Tssshh, ¡eh! A partir de aquí no sigais subiendo, ¿no os han dicho que sin luz, los cerros altos son peligrosos?” Así que fuimos volviendo a casa. Esa noche, y ya parece tradición, nos llevaron a ver un concierto de jazz (a la antigua cárcel) y luego a hacer cata de cervezas caseras… Además aquí hemos probado las famosas empanadas de camarones (gambas…) con queso, que siguen confirmando la teoría que tenemos Manu y yo; y es que todo plato con queso derretido, no puede estar malo.

Empanadas de camarón con queso
Empanadas de camarón con queso

Los siguientes días nos hemos dedicado a pasear y perdernos por toda la ciudad, cuando el clima lo ha permitido. Es la primera ciudad de todo el viaje, en la que podría vivir. Tiene 300.000 habitantes, distrubuídos en 42 cerros, así que es un sube y baja, que no para. La parte plana junto al mar es muy pequeña, casi toda la ciudad son calles en cuesta y escaleras. Para visitarla, casi es mejor no usar el mapa, simplemente vas probando por los estrechos callejones, escaleras y ascensores, de más de cien años y de repente te encuentras antes murales geniales o callejones sin salida y otras apareces en un jardín o mirador, que te alejan de la sensación de ciudad.

Una calle cualquiera en Valpo...
Una calle cualquiera en Valpo…

Toda la urbe está llena de color, casi todas las casas están pintadas de colores llamativos y muchas son de madera. Además, casi el 90% tienen arte callejero y murales en sus paredes, y es que Valparaíso es la ciudad de artistas y músicos, dentro de Chile. No es muy limpia y las calles no están en perfecto estado, pero todo ello, le da una atmósfera especial. Hay muy pocos coches, pues no es fácil circular con ellos y en muchas calles, simplemente imposible. Para culminar enfrente tiene el Pacífico y a un lado la cordillera, donde se puede ver el Aconcagua. Y si todo eso no fuese suficiente, ¡no tiene ni McDonalds ni Burger King!

Al fondo en el centro, el Aconcagua y a la derecha La Campana, el pico que intentaremos subir mañana
Al fondo en el centro, el Aconcagua y a la derecha La Campana, el pico que intentaremos subir mañana

Para culminar la visita, hemos tenido nuestro primer temblor en Chile. Realmente yo fui el único que me enteré. De hecho, como nadie más lo había sentido, tuve que recurrir a internet para demostrar que no eran paranoias mías… Ocurrió en plena madrugada, sobre las 4.00 (la madrugada del lunes 9 de junio y de 4,4º Richter, dicen los períodicos). Estábamos todos en cama, pero me desperté porque las puertas y ventanas estaban temblando y hacían ruído, y en el colchón se notaba un poco de movimiento. Duró unos 20 segundos.

Nada, que la visita a Valparaíso la recomiendo mucho, puedes vivir desde un atraco, un terremoto, mezclar gambas con queso o destrozar tus piernas subiendo y bajando sin parar, mientras los colores te provocan un ataque epiléptico. ¿Se puede pedir más de una ciudad?

Cerro Bellavista
Cerro Bellavista

Mañana intentaremos subir la Campana y el miércoles volvemos a Santiago. Y es que Valparaíso me ha gustado tanto que me ha hecho olvidarme, pero el jueves, ¡nos vamos a Isla de Pascua! Es posible que escriba unas tontás antes de irme, pero sino, no tendré comunicación hasta dentro de 10 días. Me voy al ombligo del mundo, me voy al paraíso 😀

Momentos rimbobantes:

 

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