Valdivia lleva al Pacífico

Sí, ¡he visto y tocado el Pacífico por primera vez!

¡El Pacífico! y sus peligros...
¡El Pacífico! y sus peligros…

De Pucón llegamos a Valdivia, donde nos esperaban Jorge y Paola, para recibirnos en su casa (Couchsurfing). Sabiendo que al día siguiente iba a llover a mares, nada más dejar las cosas en casa, nos fuimos hacia Niebla. Es un pueblo muy cerca del Valdivia, donde el río desemboca en el océano (cuantas palabras existen con la palabra “ano”, ¿no?). Allí recorrimos el pequeño pueblo y tomamos un transbordador hacia Corral. Pequeño pueblo, todavía más pequeño, donde se encuentran varios antiguos fuertes españoles. Allí, con tranquilidad y varios perros tras nuestros pasos, recorrimos el pueblo y nos acercamos a comer a un pequeño bar, que nos recomendaron. Nos comimos un buen pescado fresco enorme para poder seguir paseando y alucinamos por lo barato que fue. La zona es muy bonita, con selva fria chilena, playas y pueblecitos pesqueros casi vacíos.

Vista desde Corral
Vista desde Corral

Al volver a casa, conocimos a Jorge, profesor de física de la Universidad Austral (pero de 31 años). Que, tras cenar, nos llevó a un concierto gratuito de jazz en la universidad y luego a la cervecería más famosa de Valdivia, La Última Frontera. Y es que Valdivia, también es lugar de productores de cerveza, así que hicimos una pequeña cata, gratuita, de todas las disponibles, antes de pedir la nuestra. La mejor, la “marca” Cuello Negro, tanto la rubia como la negra, muy buenas. Y así, hasta las tres de la noche, con dos profesores de universidad y un chico de Bangladés, que sólo pensaba en fumar maria y en cómo empezar su tesis, sobre Planificación Territorial y Gestión Ambiental.

Cata de cervezas con la que ya estabas borracho, antes de pedir
Cata de cervezas con la que ya estabas borracho, antes de pedir

Hoy, con el día lluvioso, nos hemos dedicado a pasear un poco por el pequeño barrio antiguo, el mercado de pescado (donde se acercan los leones marinos a comer) y hemos comprado el pase anual a todos los parques nacionales de Chile. Y después hemos quedado, de nuevo, en La Última Frontera, con otros couchs que nos ofrecieron alojamiento.

Leones marinos esperando comer, en el mercado de Valdivia
Leones marinos esperando comer, en el mercado de Valdivia

Mañana, muy pronto salimos hacia Talca, donde queremos intentar hacer el trekking de El Enladrillado. Se trata de una curiosa meseta a más de 2.000 metros de altura, con una superficie que se parece a un suelo con baldosas. No supimos de este sitio hasta hace tres o cuatro días, pero parece un paisaje muy raro y con unas vistas espléndidas (utilizar el adjetivo “espléndido”, me hace sentir snoob). Se dice que es una pista de aterrizaje de OVNIs. Se han hecho muchos avistamientos y los ufólogos suelen visitarlo, aunque es muy poco conocido fuera de Chile. Pero es posible que la meseta esté nevada y se necesiten crampones para llegar a ella, así que veremos si podemos visitarla.

Precios:

Más de medio kilo de pescado fresco con acompañamiento: 3500 pesos chilenos = unos 4,70 euros

Colaciones (son lo menús de dos platos y postre): entre 2.500 – 3.500 pesos.

35 cl. de cerveza casera: 1.500 pesos – 2 euros

Bus de Valdivia a Talca: 8.500 pesos – 11,30 euros. Son ocho horas y media de viaje y 587 km. Son bastante más baratos que en Argentina, pero sin tele y no sabemos si con comida…

Pasé anual a los Parques Nacionales: 10.000 pesos – 13,5 euros

Pasé de un día a casi cualquier parque nacional: 4.500 pesos – 6 euros

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