Habitantes de otros mundos

Estoy pasando los que serán mis últimos días en Lago Puelo, pues la semana que viene (no sé exáctamente el día) me voy a otra granja más grande, en El Bolsón. Como se ve en la foto, ya está llegando el otoño, empieza a llover y las temperaturas por la noche bajan a 4º. Pero el cambio de tiempo, también indica que hay que empezar a moverse, pues cuanto más al norte, mejor tiempo.

ImagenAsí que recorreré la gran distancia de 18 km hacia el norte, para hacer el cambio de granja… Pero antes de irme, voy a acabar de explicar un poco sobre los extraños habitantes autóctonos, porque cuanto convives con ellos, más cuenta te das de que aquí la vida es bastante diferente.

Para empezar, Dalva y Pedro, no tienen ni han tenido nunca, cuenta en el banco. Todo lo que han tenido, lo han guardado ellos y todos los pagos se hacen en mano. A veces simplemente se hace sin dinero, por medio del intercambio. Por ejemplo, mañana Pedro va a Bariloche a “comprarse” un nuevo coche. En realidad sólo pagará 10.000 pesos (menos de 1.000 euros), pero además dará una pedalera y el amplificador de guitarra que usaba hasta ahora, por un coche casi nuevo. Él le llama: “La nave espacial”. Además venderá su antiguo coche y una guitarra Les Paul, para comprarse un nuevo amplificador de válvulas. También conocí a un vecino que vendió una casa, a cambio de un coche nuevo y algunos animales. Y es que entre vecinos se intercambia o comparte de todo. Si alguien tiene mucha producción de algún fruto o verdura, llama a los vecinos para que cojan. Se compran o crian máquinas o animales  a medias. Dalva compró el bólido cortacesped a medias con un vecino, la maquina extractora de miel a medias con otro y cria pollos de cria con otra. Todos los beneficios o producciones se comparten.

Pero además parece haber otros habitantes en la zona. Otros que no se dejan ver tan facilmente. Y es que Argentina es muy conocida por ser una tierra de muchos avistamientos OVNI. Es propicia para ello, porque son grandísimas extensiones de tierra, sin casi habitantes, donde las noches son muy oscuras y se puede disfrutar de un cielo estrellado impresionant. Me han contado algunas historias vividas en primera persona, bastante impactantes. Iker, fliparía. Las cuentan con mucha emoción, pero como si no fuese algo especial, porque a casi todos los habitantes de zonas de campo les han pasado cosas y tienen otras historias que explicar. En próximas ediciones (palabra que le da un toque de distinción a la sección) de Tontás, contaré alguna. Ahora simplemente, añadiré una de fantasmas… Y es que no vivimos solos en el hostal. Un día Dalva me preguntó porqué estaba siempre en el comedor y no en la sala común del hostal. Y le comenté que no me sentía agustó allí. Fue entonces cuando me explicó que, junto a mi habitación y la de al lado, son las únicas estancias originales de la casa. Y que su vecina Ana y su hijo Pedro, en días diferentes, habían visto allí sentado a un hombre mayor con barba larga y cana. Entonces le preguntaban a Dalva, que con quién estaba, y ella respondía, que con nadie. Hasta que un día Ana y Pedro hablando, se dieron cuenta de que por las descripciones que daban ambos, habían visto a la misma persona, cuando no había nadie más en casa (lo que ahora es el hostal) y con meses de diferencia. No sé que será, pero es cierto que alli no me siento agusto, siendo la que más luz y sofás tiene de la casa…

Y para cambiar de tema, que aquí ya está todo muy oscuro y esta noche no hay huéspedes en el hostal, sólo estamos Sophie y yo, un pequeño resumen de las actividades de los últimos días. Hemos estado trabajando en la recogida de lavanda, cosechando miel, y ayudando en la construcción del granero y una caseta cubierta para hacer asados.

ImagenPara la construcción del granero tuvimos la ayuda de dos jóvenes húespedes del hostal, que quisieron aprender bioconstrucción, Inés y Gastón. Con los que compartimos dos días de trabajo, comidas, paseos al lago y, porque debe reconocerse, borracheras. También hemos recibido nuevos habitantes, un gallo, para alegrar a las gallinas y diez pollos de cria, a los que estamos engordando.

Para ir acabando, creo que ya he decidido más o menos un itinerario, teniendo en cuenta los lugares que quiero visitar. Aunque siempre abierto a cambios, imprevistos u oportunidades que surjan, que por tiempo no será. Y gracias a la elección de lugares apetecibles, creo haber descubierto (¡por fin!) el lugar donde se producirá el evento que con más ganas esperais; mi muerte.

ImagenSe trata de la carretera entre La Paz y Los Yungas, llamada: la carretera de la muerte. Es considerada la carretera más peligrosa del mundo y dónde más accidentes se producen, respecto al número de coches que circulan. Se circula en dos sentidos, pero sólo tiene un carril, en algunos lugares de sólo 3 metros de ancho. Si buscais “camino a los Yungas” en google, podeis ver unas cuantas fotos más, alucinantes. Lo bueno, es que parece que llegaré a Bolivia y a conocer a los Incas…

Precio:

Un gallo cuesta 100 pesos = 9,3 euros (a Dalva le pareció caro)

Un pollo de cria 10 pesos = 0,90 céntimos de euros. Lo caro es engordarlos, comen muchísimo.

 

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